NOTICIAS ASODEGUE

 
   

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

HOJAS INFORMATIVAS

 

7 de abril de 2008

Un caso de abuso de poder

   "Me llamo Wenceslao MANSOGO ALO, soy médico en libre ejercicio, resido habitualmente y ejerzo en la ciudad de Bata. Deseo contar una historia, absolutamente kafkiana, de las que caracterizan a mi país, una de mis múltiples historias. Esta historia resume a grandes rasgos la realidad cotidiana del habitante de Guinea Ecuatorial. 

   Soy propietario de una parcela de terreno de unos diez mil metros cuadrados en el barrio Ikunde de Bata, a orillas del río Ekuku, con escritura notarial Nº 490 de septiembre 2003 en la Notaría de Bata e inscrito en  el Registro de Propiedad al folio 61 vuelto, tomo 56, libro 3, de la sección de Bata. La parcela, delimitada por un vallado en material permanente, se ubica a unos 3-4 kilómetros del palacio presidencial África de Bata. En ella tengo iniciada la construcción de una vivienda personal. 

   Desde hace unos 25 años, la presidencia viene apropiándose abusiva y progresivamente de los terrenos próximos a este palacio, extendiendo cada vez más su vallado, engullendo y echando sin compensación ni miramientos a los habitantes de aquellos lugares. Inicialmente fue gran parte del poblado de Ekuku la que se encontró detrás del vallado del Señor Presidente. Luego se adjudicó gran parte del barrio Santa Cruz. En julio de 2007 decidió empujar su vallado, ahora transformado en una muralla de hormigón armado de 4-5 metros de alto, hasta más allá de seis kilómetros del palacio. Así de simple, porque así le pareció bien en aquel momento. Y esta vez, mi parcela se encontraba en la zona elegida por el Presidente. Al día siguiente de su decisión, los tractores empezaron a marcar el trazado sobre el terreno. 

   Nadie de los afectados en este movimiento de progresiva e implacable expansión ha recibido comunicación oficial y escrita de los servicios de la presidencia. Todos han empezado a abandonar espontáneamente el lugar cuando se han enterado, generalmente por rumor, de que el muro de la presidencia iba a pasar por su terreno. Por el carácter represor del régimen, tampoco se atreve nadie a pedir explicaciones ni a protestar abiertamente. Todos van refunfuñando a escondidas. 

   El 27/07/2007, diez días después de la llegada de los tractores que no habían tocado todavía mi patio, le mandé la siguiente carta abierta de protesta al Presidente de la República: 

 

Wenceslao Mansogo Alo

Barrio Ukomba – Bata

Guinea Ecuatorial

Tel:   08 29 92 domicilio

        08 39 39 despacho

Bata, 27 de julio de 2007

 

A Su Excelencia

El Presidente de la República

Palacio Presidencial

MALABO

 

Señor Presidente,

 

Esto es una carta abierta.

 

El miércoles 18/07/2007 supimos que VE realizó un recorrido a pie en la orilla del río Ekuku que va desde los linderos de su palacio hasta el kilómetro 6 de la carretera de Mbini, Ntobo, impartiendo instrucciones con el dedo. Muchos habitantes de Guinea Ecuatorial saben ya sobradamente lo que significa esto.

 

Al día siguiente, jueves, sin que nadie se tomara la molestia de explicar nada a los ribereños del lugar, pasó un tractor de Obras Públicas para abrir una trocha de delimitación entre el río y el poblado de Ikunde, trocha que va hasta Ntobo, donde su cuñado Efamba tiene establecido su hotel, destruyendo materiales y plantaciones sin ningún escrúpulo ni respeto. Desde esta delimitación se dijo que los que quedaban del lado del río debían desalojar inmediatamente. Y sin más,  muchos vecinos, desesperados y resignados, empezaron a desalojar a sus numerosas familias sin saber muy bien adónde irían a caerse muertos: Carmelo Ntutumu Nzame, Bienvenido Mba Mongomo, Máximo Ndong Ntutumu, Santiago Alo Eyene, Salvador Esono Milam, Antonio Ncogo Nguema, etc, etc.

 

Hace algunos años en Bata, a muchos habitantes de Ikunde-Santa Cruz los despojó de  sus propiedades porque quería ampliar la ya enorme extensión de su palacio. También se desalojó a habitantes en Bikuy porque su hijo quería ampliar la extensión de su proyecto Bata II. Hasta esta parte, nadie ha visto el interés colectivo de aquellas demoliciones. Hoy, mientras se apropia de parte de Ikunde hasta el kilómetro 6, se está hablando también de arrasar Comandachina, así como de prolongar el paseo marítimo hasta Iyubu, arrasando a los que se encuentren al paso. ¿Quién puede prever hoy cuándo le dará por echar a toda la población de Ntobo hasta el Km 10, o la de Utonde, o la de Ngolo, etc, sin clara justificación?.

 

Ciudadanos guineanos como Santiago Obama Sima y Antonio Ncogo Nguema, por ejemplo, con 52 y 70 años respectivamente, fueron desalojados de aquellos lugares y vinieron a ocupar parcelas en esta parte de Ikunde. Ahora tienen que desalojar de nuevo para buscar alguna otra parcela en otro lugar de donde sin duda  los vendrán a desalojar también mañana. Y esto ocurre en Bata, en Malabo y en todas las ciudades de nuestro país.

 

En esta parte de Ikunde, Señor Presidente, muchos guineanos ocupan pacíficamente el suelo, como se dice por aquí, según la práctica consuetudinaria. Otros poseen títulos de propiedad en regla, perfectamente registrados. En esta última categoría se encuentra el que suscribe. Ninguno de ellos, todos guineanos, recibió la más mínima explicación del superior proyecto de Estado por el que se les expropiaba sine die, por el que se les echaba como si de vulgares pordioseros se tratara. Ninguno recibió comunicación oficial. A ninguno se le propuso adónde ir. A ninguno se le habló de compensación ni se le propuso  alternativa. Señor Presidente, los guineanos vivimos esta práctica, ahora habitual en nuestro país, como un claro abuso de poder sobre los más vulnerables de nuestra sociedad.

 

Y en la mañana de hoy, apareció el Señor Delegado Regional de Infraestructuras en Bata, paseándose altaneramente por nuestras parcelas para decirnos que se nos expropiaba por orden de la superioridad,  negándonos la mínima explicación e ignorando totalmente nuestras alegaciones a la propiedad y nuestra petición de una comunicación oficial escrita. Y se marchó tan alegre y satisfecho de sí mismo.

 

Consultando documentos, constatamos que, a la denuncia formulada por la ONG Nord Sud XXI contra Guinea Ecuatorial en la ONU el 23/03/2007 sobre la práctica de desalojos forzosos en el país, el representante de Guinea Ecuatorial ante el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas replicó el día  28/03/2007 afirmando que todo aquello era mentira y que se trataba de difamaciones de personas que no vivían en Guinea Ecuatorial, con el objetivo de desacreditar al Presidente de la República y a su gobierno. Señor Presidente, nosotros sí que vivimos en Guinea Ecuatorial y decimos exactamente lo mismo que aquella ONG, no para desacreditar a nadie sino para poner en relieve nuestra naturalidad guineana y reclamar nuestros derechos legítimos.

 

Creemos muy oportuno recordarle, Señor Presidente, que en nuestro país, Guinea Ecuatorial, muchas personas pueden trabajar hasta veinte años y más para poder comprarse una parcela de terreno y construirse una modesta vivienda de tablas en la que cobijarse con su humilde  familia. No tienen para más. Otros consiguen construirla con material permanente. Cuando a los cincuenta y pico de años de edad se les echa de su morada a estas personas, muchas veces sin empleo seguro, en las condiciones que lo hace VE, sepa, Señor Presidente, que el daño que les inflige es irreparable.

 

A fecha de hoy, Señor Presidente, hay miles de guineanos en la calle por los desalojos indiscriminados propiciados por su dedo instructor y destructor. Y ningún guineano tiene hoy día la certeza de poder construirse su casita pobre, en la ciudad como en la periferia, sin el miedo de que se le vaya a echar a los pocos días o meses como un vulgar mendigo y sin explicación. Ninguno.

 

Quisiéramos que valore, Señor Presidente, el daño que causa a estos guineanos, a los más débiles de este país, a estos paisanos suyos que no tuvieron la suerte de ser presidentes de la república ni altos miembros de las instituciones del Estado, a estos guineanos que no gozan de ninguna protección contra la arbitrariedad de los que los gobiernan. Cómo nos gustaría ser también parientes directos de usted o de su señora para ver cómo proyectos arrasadores se paran a nuestras puertas.

 

Nadie pretende que no haya progreso, que quede claro. Todos queremos el progreso. Pero queremos un progreso organizado, un progreso respetuoso con todos los habitantes de Guinea Ecuatorial, un progreso que no sea un pretexto para despojar a los guineanos de sus propiedades y dejarlos en la calle. No queremos de este progreso que fabrica más pobres, más desheredados y más descontentos.

 

Con todo el respeto debido a su Autoridad, debería saber que VE y su familia no son los únicos guineanos con derecho a beneficiarse del respeto a la dignidad y a la propiedad en nuestro país. También existimos todos los demás. Y aunque sin recursos, también tenemos derecho a vivir en nuestro país, con respeto a nuestra dignidad y a nuestra pequeña y pobre propiedad. ¡¡Ojalá llegue el día en que pueda el guineano vivir en su Guinea Ecuatorial con el orgullo y la certeza de que se le reconozca esos derechos; con la seguridad de constituir, ¡por fin!, una preocupación real para sus gobernantes!!.

 

Señor Presidente,  el deseo de todos los desalojados en Guinea Ecuatorial que, por el profundo miedo que nos atenaza, no pueden escribirle una carta como esta, es que deje vivir también a los demás y sobre todo a los más desfavorecidos; que adopte proyectos que no lesionen siempre gratuitamente a sus propios paisanos, sino que, más bien, los protejan. Si tiene buenos consejeros, esto es lo que deberían aconsejarle. Y si es que tampoco ellos se atreven a aconsejarle para el bien, sepa desde ahora que tal es el sentimiento profundo de una gran parte de estos guineanos a los que mañana va a pedir el voto.

 

Al Señor Delegado Regional de Infraestructuras, le dije esta mañana que, tal como había entrado en mi propiedad por orden superior y sin mi permiso, que viniera con su tractor a demolerlo todo. Como otros pocos afectados en este caso, no sacaré ninguna aguja de mi patio, para darle todo el placer que desea, para ofrecerle solemnemente el esfuerzo de toda mi vida. Nadie le pedirá ninguna explicación. Así construimos el progreso de nuestra Guinea Ecuatorial de hoy, por orden de la superioridad.

 

Y a VE, Señor Presidente, le remito adjunto algunas imágenes de su obra devastadora, le doy las gracias y le saludo en nombre de todos los que han sido desalojados y en nombre también de los que lo van a ser, por nuestra Guinea mejor.

 

Firma:

Wenceslao Mansogo Alo

Ciudadano de Guinea Ecuatorial 

 

   Después del escrito, se paralizaron momentáneamente las obras. 

   Pero de nuevo, el 16/10/2007, apareció un emisario del Ministro de la Seguridad Nacional, Don Manuel Nguema Mba, volviendo a la carga. Dos días después apareció un tractor de la empresa General Work que destruyó en un santiamén todas las obras de mi vecino inmediato Santiago Asumu, así como algunos pilares de mi vallado. En la parcela así recuperada dijeron que iban a construir un garaje militar, que está actualmente en obras. 

   Ante esta nueva amenaza, le dirigí la siguiente carta al Primer Ministro el 20/10/2007:

 

Wenceslao Mansogo Alo

Barrio Ukomba – Bata

Guinea Ecuatorial

Tel:   08 29 92 domicilio

        08 39 39 despacho

       Bata, 20 de octubre de 2007 

 

A Su Excelencia

El Primer Ministro  Jefe de Gobierno

Primatura del Gobierno

MALABO

 

Excelentísimo Señor Primer Ministro:

 

Con todo el respeto debido a su alta responsabilidad al frente del Gobierno, tengo el honor de acudir a V.E. para denunciar y solicitar su intervención ante el grave atropello del que estimo estar siendo víctima en estos mismos momentos por parte del Ministro para la Seguridad Nacional, el Excmo. Sr. D. Manuel Nguema Mba. En efecto, este Ministro está pretendiendo apropiarse de mi patio sin mediar procedimiento legal alguno. Mi patio está vallado, legalmente registrado y con obras propias en curso.

 

Sin haber recibido jamás notificación oficial alguna de ningún departamento estatal, a principios del presente mes de octubre este Ministro se presentó en mi patio, ubicado a orillas del río Ekuku en Bata, entre otros dos amigos, a explicar que iba a quedarse con nuestras parcelas, por orden de la Superioridad, para construir un campamento y un taller militar, dejando entendido que la Presidencia de la República nos había expropiado, cosa que no nos constaba.

 

El día 08/10/2007 envió máquinas de la empresa “Obras” para destruir nuestras propiedades, pero fueron rechazadas por mi vecino. El 16/10/2007 envió a Don Vicente Mba Asumu, Director General Adjunto Nacional de Seguridad, acompañado de un empresario europeo, para advertirnos que venían a acometer obras muy electivamente en nuestras parcelas. Le explicamos que ignorábamos que nuestras parcelas ya no nos pertenecieran, y allí mismo llamó al Ministro para decirle que éramos rebeldes. El día 17/10/2007, a su requerimiento, le expliqué al Señor Gobernador de Litoral la situación y le hice entrega de mis títulos de propiedad. Lo mismo expliqué a Don Pablo Obiang Alogo, que acudió a interrogarme al respecto a petición del Ministro de Infraestructuras.  Ambos me confirmaron que no se expropiaba sin notificación legal y oficial.

 

El día 18/10/2007, el Ministro mandó policías armados a nuestros patios y una máquina que destruyó totalmente el vallado y las tres casas que estaba construyendo mi vecino Santiago Asumu en material permanente. Al día siguiente, 19/10/2007, volvieron los dos policías armados y un responsable de obras de la empresa “Obras” para colocar marcas en mi patio, señal de inminente destrucción y ocupación forzosas.

 

Nos parece muy anormal y extralimitado el procedimiento atropellador del Señor Ministro para la Seguridad cuando, muy electivamente y con intimidación policial, pretende despojarnos de lo que es legalmente nuestro, sin tener en cuenta la ley ni nuestros derechos e intereses, y, sobre todo, sabiendo que hubiera podido perfectamente acometer sus obras en los amplios espacios desocupados adyacentes. Nos gustaría saber porqué dichas obras deben ocupar necesaria y precisamente el espacio donde se encuentran nuestras parcelas. Resulta inexplicable, desconcertante y muy preocupante este afán de querer hacer daño siempre, invocando sin pruebas razones Superiores, Presidenciales...

 

Por todo ello, apelamos a su Autoridad, Señor Primer Ministro, para que, de una manera general y en este caso concreto en particular, se haga justicia y se respete la legalidad, atendiendo al deseo del Presidente de la República en su discurso del día 11/10/2007 de que todos los órganos del Estado y los ciudadanos emprendan acciones que conduzcan al estricto cumplimiento de las normas y leyes.

 

En esta espera, le ruego se digne aceptar, Excelentísimo Señor Primer Ministro, la expresión de mi alta consideración y de mi respeto.

 

Firma

Doctor Wenceslao Mansogo Alo 

 

   De nuevo se calmaron las amenazas después del escrito, hasta  el 24/03/2008, cuando un tractor de la empresa SEGUIBAT penetró en las propiedades de mi vecino Santiago Obama y mía, destruyendo parte de mi vallado y todas nuestras plantaciones a la orilla del río, para pasar con el muro de la Presidencia hasta el kilómetro 6. 

   Debo insistir en que en ningún momento hemos recibido notificación alguna de nadie ni información oficial de lo que se pretende hacer de nuestras propiedades. Se trata de atropellos brutales y absolutamente premeditados. 

   Hemos interpuesto una denuncia contra la empresa SEGUIBAT ante el Juzgado de Primera Instancia de Bata.  

Wenceslao Mansogo Alo" 

 

Más sobre la resolución del Tribunal Supremo relativa a Severo Moto

   La agencia Europa Press ha difundido el siguiente despacho: "La Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo decidió devolver la condición de asilado político al dirigente opositor ecuatoguineano Severo Moto al considerar que el informe presentado por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sobre sus actividades no probaba que constituyera 'un peligro para la seguridad de España'.

   El alto tribunal anuló el pasado día 11 el acuerdo del Consejo de Ministros que revocó la condición de asilado político del dirigente opositor ecuatoguineano Severo Moto en enero de 2006.

   Según la sentencia, de la que es ponente Rafael Fernández Valverde, el informe del CNI no contenía 'la más mínima referencia a que alguna de las actividades de Moto hubiera implicado un peligro para la seguridad' y se limitaba a asegurar que la presencia del opositor constituía un riesgo para el país.

   De hecho, el Consejo de Ministros justificó la retirada del asilo político en que el criterio del CNI debía 'considerarse motivo fundado'. 'No podemos, en modo alguno, acoger dicha fundamentación', indica el alto tribunal.

   La sentencia añade también que las consideraciones del CNI reflejadas en el informe, en el que se afirmaba que Moto constituía 'un riesgo para los intereses y los ciudadanos españoles', pondría 'en compromiso la política exterior española con Guinea Ecuatorial' y supondría un peligro para la colonia en este país, 'carecen de soporte objetivo alguno'.

   'No han contado con la más mínima acreditación e incluso han carecido de soporte objetivo alguno para poder deducir, siquiera por la vía de los indicios' el citado riesgo para la seguridad.

TRÁFICO DE ARMAS Y CONTRATACIÓN DE MERCENARIOS.

   El tribunal considera que tampoco existen pruebas suficientes de la implicación de Moto en el tráfico de armas y en la contratación de mercenarios destinada a promover un Golpe de Estado en su país.

   La sentencia menciona en concreto los intentos de golpe de estado que tuvieron lugar en 1997 y en 2004 y el desplazamiento de Moto a Croacia en 2005 para entablar contactos con empresarios petrolíferos y del sector de la compraventa de armamento.

   El golpe de 1997 -dice el alto tribunal-- se refiere a actividades realizadas por Moto fuera de España y que ya fueron juzgadas en la propia Guinea Ecuatorial. En cuanto a las reuniones con empresarios, la resolución alude a que fueron 'meros contactos'.

   En cuanto al golpe de 2004 los magistrados destacan que al examinar los hechos 'da, más bien, la sensación' de que el opositor guineano 'se limita a encabezar formalmente la misma, que no ha planificado, ni organizado, ni dirigido, ni liderado militarmente ni, en fin, financiado'.

  Severo Moto disfruta del estatus de asilado político desde el 13 de marzo de 1986. El 10 de enero de 2006 esta condición le fue revocada por el Gobierno, si bien dicha revocación estaba en suspenso en espera de conocerse la decisión del Supremo. El Consejo de Ministros se ratificó en su decisión el 17 de marzo de 2006 al rechazar recurso de reposición formulado por el recurrente.

   La decisión del Supremo se produce después de que en julio de 2006 los integrantes de la Sección Quinta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo acordaran la suspensión cautelar de la medida adoptada por el Gobierno español hasta no resolver el recurso planteado por Moto, tal y como solicitó su defensa".
 

 "Croquetas de cocodrilo"

   "Hay pocos libros en los que en la página 99 el autor se coma un leopardo. Este es uno.

 

   En Guinea comen gorila, chimpancé y todo tipo de monas; el gato es un manjar

   Cruce afortunadísimo de relato de viajes, ensayo antropológico, memorias, tratado gastronómico y recetario de cocina, L'antropòleg a l'olla, de Gustau Nerín (La Campana), es una nueva muestra del talento de este gran africanista. Con el hilo conductor de la comida, de las -para los occidentales y más aún para los que sean remilgados- asombrosas experiencias gastronómicas del autor en Guinea Ecuatorial y los países vecinos, Nerín plasma de manera muy amena su profundo conocimiento y su amor por las sociedades y las gentes del África central. También su talante vitalista y su sentido del humor.

   "He inventado unas croquetas de cocodrilo que están de muerte", dice en un bar barcelonés con su cara de no romper un plato. El cocodrilo, explica, es de gusto similar a la serpiente, aunque la carne no es tan fina. En Guinea lo sirven a menudo con piel, por lo que se requiere un cuchillo bien afilado para retirar la coraza de escamas. Resulta más desconcertante aún si te sirven una pata, o la cabeza.

Chimpancé

   El antropólogo, que viajó por primera vez a Guinea hace 18 años y ahora lleva tres como profesor de historia y literatura en la Universidad de Bata, encadena en su libro una serie de anécdotas de su vivencia africana -con el nexo de la comida- que sirven para sumergirse en el alma (y el estómago) africanos. Con la excusa del comer se habla de todo, de los mercados, la hospitalidad, la familia, las diferencias étnicas y de sexo, los tabúes, las drogas, la política y hasta la antropofagia (que bien mirado no deja de ser un tema de mesa). "Quise reflejar y transmitir el placer que he sentido en Guinea comiendo, pero a la vez ofrecer una visión de la sociedad en todos sus ámbitos", dice el antropólogo.

   Arranca Nerín su obra por todo lo alto con la degustación de una gruesa serpiente y un secreto y refinado banquete a base de ministro, que es como denominan los guineanos al gato cocinado. Su preparación es de un políticamente incorrecto que asusta: hay que meter en un saco al pobre gato -tras cazarlo, son criaturas esquivas en Guinea y es lógico- y ablandarlo a base de golpes contra la pared, "hasta que ya no maúlla". Luego se asa, se le quita la piel y se trocea. Lo más apreciado es la cabeza. Las gatadas, deja caer Nerín, son el equivalente guineano de las calçotades. Parece que algunos inmigrantes guineanos en Cataluña no son reacios a degustar el gato del vecino... Y que también hay quien se trae el cocodrilo discretamente acomodado en el equipaje para invitarlo a una buena cena africana.

   En Guinea comen ratas, aunque, qué cosas, no cangrejos, que se consideran sucios. En el sur del Camerún se prepara una broqueta muy especial, de gusanos de palmera: no son particularmente suculentos, informa nuestro antropólogo de olla, que se declara, es inútil decirlo, poco impresionable. Hormigas, orugas nkong, el uso de la nuez de kola -¡ingrediente del Cola Cao!- como improvisada Viagra, el abuso del picante (pepesup), las bebidas alcohólicas (desde el omnipresente Don Simón hasta la malamba, el vino de caña), el elogio de la serpiente (ah, la pitón en salsa negra con bolets)... El libro, que tiene una sección de recetas al final, está lleno de sugerencias.

   El leopardo. "En Ebibeyín había una cocinera excelente, una mujer bubi de la isla de Bioko, que preparaba como nadie la carne de bosque. Nos trajeron una que olía maravillosamente, era gustosa y tierna. Hasta el final no nos pudo hacer entender la cocinera qué bestia era. Nos habíamos zampado un delicioso leopardo". Los fang, dice Nerín, consideran que la carne de carnívoro es la mejor.

   Entre la carne de bosque están el gorila, el chimpancé y todo tipo de monas. Nerín explica la paradoja de que el Ejército francés evacuó con gran dispendio y aparato a un grupo de gorilas del Congo en guerra para liberarlos luego en una zona del Gabón poblada por fangs... que adoran especialmente la carne de los grandes cuadrumanos. "Qué raros sois los blancos", reflexionó ante ese episodio una amiga guineana.

   En un momento del libro, Nerín apunta que en Guinea a nadie se le ha ocurrido aún guisar "pijadas" como lomos de pangolín. Y sentencia: "Los guineanos aún no han encontrado a su Ferran Adrià".

   Fuente: Jacinto Antón, El País, 6 de abril 2008

 

Mugabe: una semblanza completa

   "En Borrowdale Brook, un elegante barrio de Harare de árboles robustos y habitantes acaudalados, hay una finca inmensa que destaca sobre las demás. No hay otro sitio en Zimbabue tan protegido de la realidad: un retén policial dificulta el acceso ya a un kilómetro; luego hay otro filtro de soldados que exhiben ametralladoras, seguido de un alto muro y un portalón extravagante de arquitectura china. Detrás se avista todavía un tupido bosque de altos abetos. En su interior vive Robert Mugabe, de 84 años, el héroe de la liberación de Zimbabue, que afronta ahora una de sus batallas más difíciles: mantenerse en el poder mientras su país se derrumba.

   "Su principal problema es que se cree Dios", dice un general retirado

Ian Smith cabeza visible de la  Rhodesia racista. Murió en 2007

   Sólo en lugar tan aislado como Borrowdale Brook puede Mugabe creerse aún que su mito, forjado durante años de lucha contra el colonialismo racista de Rodesia, sigue vigente y acendrado. Pero si el héroe convertido hogaño en tirano saliera de su burbuja y mirara a su alrededor -la vista no le falla, tras operarse dos veces en la clínica Barraquer de Barcelona-, se toparía con una realidad atroz: desde 1980, el año en que alcanzó el poder entre vítores del pueblo, la esperanza de vida en Zimbabue ha caído desde los 61 años hasta los 37; el paro alcanza el 80%; los sistemas de educación y salud -otrora ejemplares- se han desmoronado; la inflación supera el 100.000%, y los derechos más elementales se pisotean sin contemplaciones. Por esto a Mugabe le gusta tanto Borrowdale Brook: aquí sigue siendo simplemente el héroe.

   "El principal problema de Mugabe es que se cree Dios; incluso ahora", afirma Kudzai Mbudzi, ex guerrillero y general retirado. "En todas las reuniones, siempre, tomaba él solo todas las decisiones porque está convencido de saberlo todo", añade.

Robert Mugabe (l) with fellow nationalist leader Joshua Nkomo in 1976

Mugabe y Nkomo, lideres del ZANU y el ZAPU, dirigieron no sin discrepancias la lucha por la independencia en Zimbabue

   No siempre fue así. Mugabe nació a 100 kilómetros de Borrowdale Brook, en Kutama, una llanura poblada de maizales y falto de esperanzas, sobre todo en 1924, cuando los negros no eran ni siquiera ciudadanos. Su familia era pobre, como todas las demás, y su situación todavía empeoró cuando el padre les abandonó. Robert Mugabe tenía entonces 10 años, y su hermano mayor acababa de fallecer. Le tocaba crecer a marchas forzadas, y lo hizo con la ayuda de los maristas, que se encargaron de convertir en maestro a aquel chico solitario, apegado a su madre y a los libros, y con fuertes convicciones católicas que conservaría toda la vida.

   El maestro de Kutama se unió en 1960 a la lucha contra el Gobierno racista de Ian Smith. Era sólo uno más, aunque lo suficientemente astuto como para ir ganando posiciones en el escalafón revolucionario, sometido a una brutal represión que le mandó 11 años a prisión. Pero llegó a lo más alto en el momento clave, en 1979, cuando al régimen no le quedaba otra opción que claudicar, y su partido -el más a la izquierda, influido por el maoísmo- barrió no sólo a blancos y reformistas, sino también a los rebeldes rivales que habían empuñado las armas como él.

   Había nacido un héroe y un símbolo del despertar del continente negro y de todo el Tercer Mundo, agasajado incluso por un Occidente incrédulo ante su política de reconciliación. Aunque hay capítulos oscuros -como la matanza con ayuda norcoreana de miles de opositores en Matabeleland-, son años refulgentes: la joya de África brilla, y sus Gobiernos multirraciales dirigidos por Mugabe impulsan ambiciosos programas sociales que universalizan la educación y la sanidad.

   Y de pronto algo se torció. "A mediados de los años noventa el país necesitaba un impulso, cambios urgentes, y el líder no estaba preparado para entender los nuevos tiempos", reflexiona en Harare Godfrey Chanetsa, ex portavoz de Mugabe en aquellos años. Mil novecientos noventa y siete fue un año clave en el anochecer de Zimbabue. El Reino Unido -la antigua metrópoli- se negó a aportar los fondos para la reforma agraria tras asumir Tony Blair el Gobierno. "Mugabe se sintió incomprendido y humillado, y nada volvió a ser ya igual", apunta Heidi Holland, biógrafa del presidente.

   Aquí empieza la pendiente, cada vez más pronunciada: envío de tropas a la guerra de la República Democrática del Congo -un lucrativo negocio para la cúpula militar, una ruina para Zimbabue- (1998), nacimiento de la oposición democrática con riadas de fondos británicos (1999), y derrota en el referéndum para cambiar la Constitución (2000).

   La respuesta del líder a los problemas fue una continua huida hacia delante: fraudes electorales, cierre de periódicos, reparto de tierras entre su círculo cada vez más rico e impresión alocada de dinero, que ha disparado la inflación como nunca se había visto antes en ningún lugar.

Mugabe y Obiang con flores

   Tras el revés en las elecciones del pasado 29 de marzo, el león está herido, pero sus aduladores le jalean para que ruja. El héroe de Borrowdale Brook se prepara para salir a la calle y propinarle una buena paliza a la realidad".

   Fuente: Pere Rusiñol, diario El País, 6 de abril de 2008

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

Índice Noticias