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HOJAS INFORMATIVAS
7
de abril de 2008
Un caso de
abuso de poder
"Me llamo Wenceslao MANSOGO
ALO, soy médico en libre ejercicio, resido habitualmente y
ejerzo en la ciudad de Bata. Deseo contar una historia,
absolutamente kafkiana, de las que caracterizan a mi país, una
de mis múltiples historias. Esta historia resume a grandes
rasgos la realidad cotidiana del habitante de Guinea Ecuatorial.
Soy propietario de una parcela
de terreno de unos diez mil metros cuadrados en el barrio Ikunde
de Bata, a orillas del río Ekuku, con escritura notarial Nº 490
de septiembre 2003 en la Notaría de Bata e inscrito en el
Registro de Propiedad al folio 61 vuelto, tomo 56, libro 3, de
la sección de Bata. La parcela, delimitada por un vallado en
material permanente, se ubica a unos 3-4 kilómetros del palacio
presidencial África de Bata. En ella tengo iniciada la
construcción de una vivienda personal.
Desde hace
unos 25 años, la presidencia viene apropiándose abusiva y
progresivamente de los terrenos próximos a este palacio,
extendiendo cada vez más su vallado, engullendo y echando sin
compensación ni miramientos a los habitantes de aquellos
lugares. Inicialmente fue gran parte del poblado de Ekuku la que
se encontró detrás del vallado del Señor Presidente. Luego se
adjudicó gran parte del barrio Santa Cruz. En julio de 2007
decidió empujar su vallado, ahora transformado en una muralla de
hormigón armado de 4-5 metros de alto, hasta más allá de seis
kilómetros del palacio. Así de simple, porque así le pareció
bien en aquel momento. Y esta vez, mi parcela se encontraba en
la zona elegida por el Presidente. Al día siguiente de su
decisión, los tractores empezaron a marcar el trazado sobre el
terreno.
Nadie de
los afectados en este movimiento de progresiva e implacable
expansión ha recibido comunicación oficial y escrita de los
servicios de la presidencia. Todos han empezado a abandonar
espontáneamente el lugar cuando se han enterado, generalmente
por rumor, de que el muro de la presidencia iba a pasar por su
terreno. Por el carácter represor del régimen, tampoco se atreve
nadie a pedir explicaciones ni a protestar abiertamente. Todos
van refunfuñando a escondidas.
El
27/07/2007, diez días después de la llegada de los tractores que
no habían tocado todavía mi patio, le mandé la siguiente carta
abierta de protesta al Presidente de la República:
Wenceslao Mansogo Alo
Barrio
Ukomba – Bata
Guinea
Ecuatorial
Tel:
08 29 92 domicilio
08 39 39 despacho
Bata, 27
de julio de 2007
A Su
Excelencia
El
Presidente de la República
Palacio Presidencial
MALABO
Señor
Presidente,
Esto es
una carta abierta.
El
miércoles 18/07/2007 supimos que VE realizó un recorrido a pie
en la orilla del río Ekuku que va desde los linderos de su
palacio hasta el kilómetro 6 de la carretera de Mbini, Ntobo,
impartiendo instrucciones con el dedo. Muchos habitantes de
Guinea Ecuatorial saben ya sobradamente lo que significa esto.
Al día
siguiente, jueves, sin que nadie se tomara la molestia de
explicar nada a los ribereños del lugar, pasó un tractor de
Obras Públicas para abrir una trocha de delimitación entre el
río y el poblado de Ikunde, trocha que va hasta Ntobo, donde su
cuñado Efamba tiene establecido su hotel, destruyendo materiales
y plantaciones sin ningún escrúpulo ni respeto. Desde esta
delimitación se dijo que los que quedaban del lado del río
debían desalojar inmediatamente. Y sin más, muchos vecinos,
desesperados y resignados, empezaron a desalojar a sus numerosas
familias sin saber muy bien adónde irían a caerse muertos:
Carmelo Ntutumu Nzame, Bienvenido Mba Mongomo, Máximo Ndong
Ntutumu, Santiago Alo Eyene, Salvador Esono Milam, Antonio Ncogo
Nguema, etc, etc.
Hace
algunos años en Bata, a muchos habitantes de Ikunde-Santa Cruz
los despojó de sus propiedades porque quería ampliar la ya
enorme extensión de su palacio. También se desalojó a habitantes
en Bikuy porque su hijo quería ampliar la extensión de su
proyecto Bata II. Hasta esta parte, nadie ha visto el interés
colectivo de aquellas demoliciones. Hoy, mientras se apropia de
parte de Ikunde hasta el kilómetro 6, se está hablando también
de arrasar Comandachina, así como de prolongar el paseo marítimo
hasta Iyubu, arrasando a los que se encuentren al paso. ¿Quién
puede prever hoy cuándo le dará por echar a toda la población de
Ntobo hasta el Km 10, o la de Utonde, o la de Ngolo, etc, sin
clara justificación?.
Ciudadanos guineanos como Santiago Obama Sima y Antonio Ncogo
Nguema, por ejemplo, con 52 y 70 años respectivamente, fueron
desalojados de aquellos lugares y vinieron a ocupar parcelas en
esta parte de Ikunde. Ahora tienen que desalojar de nuevo para
buscar alguna otra parcela en otro lugar de donde sin duda los
vendrán a desalojar también mañana. Y esto ocurre en Bata, en
Malabo y en todas las ciudades de nuestro país.
En esta
parte de Ikunde, Señor Presidente, muchos guineanos ocupan
pacíficamente el suelo, como se dice por aquí, según la práctica
consuetudinaria. Otros poseen títulos de propiedad en regla,
perfectamente registrados. En esta última categoría se encuentra
el que suscribe. Ninguno de ellos, todos guineanos, recibió la
más mínima explicación del superior proyecto de Estado por el
que se les expropiaba sine die, por el que se les echaba como si
de vulgares pordioseros se tratara. Ninguno recibió comunicación
oficial. A ninguno se le propuso adónde ir. A ninguno se le
habló de compensación ni se le propuso alternativa. Señor
Presidente, los guineanos vivimos esta práctica, ahora habitual
en nuestro país, como un claro abuso de poder sobre los más
vulnerables de nuestra sociedad.
Y en la
mañana de hoy, apareció el Señor Delegado Regional de
Infraestructuras en Bata, paseándose altaneramente por nuestras
parcelas para decirnos que se nos expropiaba por orden de la
superioridad, negándonos la mínima explicación e ignorando
totalmente nuestras alegaciones a la propiedad y nuestra
petición de una comunicación oficial escrita. Y se marchó tan
alegre y satisfecho de sí mismo.
Consultando documentos, constatamos que, a la denuncia formulada
por la ONG Nord Sud XXI contra Guinea Ecuatorial en la ONU el
23/03/2007 sobre la práctica de desalojos forzosos en el país,
el representante de Guinea Ecuatorial ante el Consejo de
Derechos Humanos de las Naciones Unidas replicó el día
28/03/2007 afirmando que todo aquello era mentira y que se
trataba de difamaciones de personas que no vivían en Guinea
Ecuatorial, con el objetivo de desacreditar al Presidente de la
República y a su gobierno. Señor Presidente, nosotros sí que
vivimos en Guinea Ecuatorial y decimos exactamente lo mismo que
aquella ONG, no para desacreditar a nadie sino para poner en
relieve nuestra naturalidad guineana y reclamar nuestros
derechos legítimos.
Creemos
muy oportuno recordarle, Señor Presidente, que en nuestro país,
Guinea Ecuatorial, muchas personas pueden trabajar hasta veinte
años y más para poder comprarse una parcela de terreno y
construirse una modesta vivienda de tablas en la que cobijarse
con su humilde familia. No tienen para más. Otros consiguen
construirla con material permanente. Cuando a los cincuenta y
pico de años de edad se les echa de su morada a estas personas,
muchas veces sin empleo seguro, en las condiciones que lo hace
VE, sepa, Señor Presidente, que el daño que les inflige es
irreparable.
A fecha
de hoy, Señor Presidente, hay miles de guineanos en la calle por
los desalojos indiscriminados propiciados por su dedo instructor
y destructor. Y ningún guineano tiene hoy día la certeza de
poder construirse su casita pobre, en la ciudad como en la
periferia, sin el miedo de que se le vaya a echar a los pocos
días o meses como un vulgar mendigo y sin explicación. Ninguno.
Quisiéramos que valore, Señor Presidente, el daño que causa a
estos guineanos, a los más débiles de este país, a estos
paisanos suyos que no tuvieron la suerte de ser presidentes de
la república ni altos miembros de las instituciones del Estado,
a estos guineanos que no gozan de ninguna protección contra la
arbitrariedad de los que los gobiernan. Cómo nos gustaría ser
también parientes directos de usted o de su señora para ver cómo
proyectos arrasadores se paran a nuestras puertas.
Nadie
pretende que no haya progreso, que quede claro. Todos queremos
el progreso. Pero queremos un progreso organizado, un progreso
respetuoso con todos los habitantes de Guinea Ecuatorial, un
progreso que no sea un pretexto para despojar a los guineanos de
sus propiedades y dejarlos en la calle. No queremos de este
progreso que fabrica más pobres, más desheredados y más
descontentos.
Con todo
el respeto debido a su Autoridad, debería saber que VE y su
familia no son los únicos guineanos con derecho a beneficiarse
del respeto a la dignidad y a la propiedad en nuestro país.
También existimos todos los demás. Y aunque sin recursos,
también tenemos derecho a vivir en nuestro país, con respeto a
nuestra dignidad y a nuestra pequeña y pobre propiedad. ¡¡Ojalá
llegue el día en que pueda el guineano vivir en su Guinea
Ecuatorial con el orgullo y la certeza de que se le reconozca
esos derechos; con la seguridad de constituir, ¡por fin!, una
preocupación real para sus gobernantes!!.
Señor
Presidente, el deseo de todos los desalojados en Guinea
Ecuatorial que, por el profundo miedo que nos atenaza, no pueden
escribirle una carta como esta, es que deje vivir también a los
demás y sobre todo a los más desfavorecidos; que adopte
proyectos que no lesionen siempre gratuitamente a sus propios
paisanos, sino que, más bien, los protejan. Si tiene buenos
consejeros, esto es lo que deberían aconsejarle. Y si es que
tampoco ellos se atreven a aconsejarle para el bien, sepa desde
ahora que tal es el sentimiento profundo de una gran parte de
estos guineanos a los que mañana va a pedir el voto.
Al Señor
Delegado Regional de Infraestructuras, le dije esta mañana que,
tal como había entrado en mi propiedad por orden superior y sin
mi permiso, que viniera con su tractor a demolerlo todo. Como
otros pocos afectados en este caso, no sacaré ninguna aguja de
mi patio, para darle todo el placer que desea, para ofrecerle
solemnemente el esfuerzo de toda mi vida. Nadie le pedirá
ninguna explicación. Así construimos el progreso de nuestra
Guinea Ecuatorial de hoy, por orden de la superioridad.
Y a VE,
Señor Presidente, le remito adjunto algunas imágenes de su obra
devastadora, le doy las gracias y le saludo en nombre de todos
los que han sido desalojados y en nombre también de los que lo
van a ser, por nuestra Guinea mejor.
Firma:
Wenceslao Mansogo Alo
Ciudadano de Guinea Ecuatorial
Después
del escrito, se paralizaron momentáneamente las obras.
Pero de
nuevo, el 16/10/2007, apareció un emisario del Ministro de la
Seguridad Nacional, Don Manuel Nguema Mba, volviendo a la carga.
Dos días después apareció un tractor de la empresa General Work
que destruyó en un santiamén todas las obras de mi vecino
inmediato Santiago Asumu, así como algunos pilares de mi
vallado. En la parcela así recuperada dijeron que iban a
construir un garaje militar, que está actualmente en obras.
Ante esta
nueva amenaza, le dirigí la siguiente carta al Primer Ministro
el 20/10/2007:
Wenceslao Mansogo Alo
Barrio
Ukomba – Bata
Guinea
Ecuatorial
Tel:
08 29 92 domicilio
08 39 39 despacho
Bata, 20
de octubre de 2007
A Su
Excelencia
El
Primer Ministro Jefe de Gobierno
Primatura del Gobierno
MALABO
Excelentísimo Señor Primer Ministro:
Con todo
el respeto debido a su alta responsabilidad al frente del
Gobierno, tengo el honor de acudir a V.E. para denunciar y
solicitar su intervención ante el grave atropello del que estimo
estar siendo víctima en estos mismos momentos por parte del
Ministro para la Seguridad Nacional, el Excmo. Sr. D. Manuel
Nguema Mba. En efecto, este Ministro está pretendiendo
apropiarse de mi patio sin mediar procedimiento legal alguno. Mi
patio está vallado, legalmente registrado y con obras propias en
curso.
Sin
haber recibido jamás notificación oficial alguna de ningún
departamento estatal, a principios del presente mes de octubre
este Ministro se presentó en mi patio, ubicado a orillas del río
Ekuku en Bata, entre otros dos amigos, a explicar que iba a
quedarse con nuestras parcelas, por orden de la Superioridad,
para construir un campamento y un taller militar, dejando
entendido que la Presidencia de la República nos había
expropiado, cosa que no nos constaba.
El día
08/10/2007 envió máquinas de la empresa “Obras” para destruir
nuestras propiedades, pero fueron rechazadas por mi vecino. El
16/10/2007 envió a Don Vicente Mba Asumu, Director General
Adjunto Nacional de Seguridad, acompañado de un empresario
europeo, para advertirnos que venían a acometer obras muy
electivamente en nuestras parcelas. Le explicamos que
ignorábamos que nuestras parcelas ya no nos pertenecieran, y
allí mismo llamó al Ministro para decirle que éramos rebeldes.
El día 17/10/2007, a su requerimiento, le expliqué al Señor
Gobernador de Litoral la situación y le hice entrega de mis
títulos de propiedad. Lo mismo expliqué a Don Pablo Obiang Alogo,
que acudió a interrogarme al respecto a petición del Ministro de
Infraestructuras. Ambos me confirmaron que no se expropiaba sin
notificación legal y oficial.
El día 18/10/2007, el Ministro
mandó policías armados a nuestros patios y una máquina que
destruyó totalmente el vallado y las tres casas que estaba
construyendo mi vecino Santiago Asumu en material permanente. Al
día siguiente, 19/10/2007, volvieron los dos policías armados y
un responsable de obras de la empresa “Obras” para colocar
marcas en mi patio, señal de inminente destrucción y ocupación
forzosas.
Nos
parece muy anormal y extralimitado el procedimiento atropellador
del Señor Ministro para la Seguridad cuando, muy electivamente y
con intimidación policial, pretende despojarnos de lo que es
legalmente nuestro, sin tener en cuenta la ley ni nuestros
derechos e intereses, y, sobre todo, sabiendo que hubiera podido
perfectamente acometer sus obras en los amplios espacios
desocupados adyacentes. Nos gustaría saber porqué dichas obras
deben ocupar necesaria y precisamente el espacio donde se
encuentran nuestras parcelas. Resulta inexplicable,
desconcertante y muy preocupante este afán de querer hacer daño
siempre, invocando sin pruebas razones Superiores,
Presidenciales...
Por todo
ello, apelamos a su Autoridad, Señor Primer Ministro, para que,
de una manera general y en este caso concreto en particular, se
haga justicia y se respete la legalidad, atendiendo al deseo del
Presidente de la República en su discurso del día 11/10/2007 de
que todos los órganos del Estado y los ciudadanos emprendan
acciones que conduzcan al estricto cumplimiento de las normas y
leyes.
En esta
espera, le ruego se digne aceptar, Excelentísimo Señor Primer
Ministro, la expresión de mi alta consideración y de mi respeto.
Firma
Doctor Wenceslao Mansogo
Alo
De nuevo se
calmaron las amenazas después del escrito, hasta el 24/03/2008,
cuando un tractor de la empresa SEGUIBAT penetró en las
propiedades de mi vecino Santiago Obama y mía, destruyendo parte
de mi vallado y todas nuestras plantaciones a la orilla del río,
para pasar con el muro de la Presidencia hasta el kilómetro 6.
Debo
insistir en que en ningún momento hemos recibido notificación
alguna de nadie ni información oficial de lo que se pretende
hacer de nuestras propiedades. Se trata de atropellos brutales y
absolutamente premeditados.
Hemos
interpuesto una denuncia contra la empresa SEGUIBAT ante el
Juzgado de Primera Instancia de Bata.
Wenceslao
Mansogo Alo"
Más sobre la
resolución del Tribunal Supremo relativa a Severo Moto
La agencia Europa Press ha
difundido el siguiente despacho: "La Sala de lo
Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo decidió devolver
la condición de asilado político al dirigente opositor
ecuatoguineano Severo Moto al considerar que el informe
presentado por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sobre
sus actividades no probaba que constituyera 'un peligro para la
seguridad de España'.
El alto tribunal anuló el pasado día 11 el
acuerdo del Consejo de Ministros que revocó la condición de
asilado político del dirigente opositor ecuatoguineano Severo
Moto en enero de 2006.
Según la sentencia, de la que es ponente
Rafael Fernández Valverde, el informe del CNI no contenía 'la
más mínima referencia a que alguna de las actividades de Moto
hubiera implicado un peligro para la seguridad' y se limitaba a
asegurar que la presencia del opositor constituía un riesgo para
el país.
De hecho, el Consejo de Ministros justificó
la retirada del asilo político en que el criterio del CNI debía
'considerarse motivo fundado'. 'No podemos, en modo alguno,
acoger dicha fundamentación', indica el alto tribunal.
La sentencia añade también que las
consideraciones del CNI reflejadas en el informe, en el que se
afirmaba que Moto constituía 'un riesgo para los intereses y los
ciudadanos españoles', pondría 'en compromiso la política
exterior española con Guinea Ecuatorial' y supondría un peligro
para la colonia en este país, 'carecen de soporte objetivo
alguno'.
'No han contado con la más mínima
acreditación e incluso han carecido de soporte objetivo alguno
para poder deducir, siquiera por la vía de los indicios' el
citado riesgo para la seguridad.
TRÁFICO DE ARMAS Y CONTRATACIÓN DE
MERCENARIOS.
El tribunal considera que tampoco existen
pruebas suficientes de la implicación de Moto en el tráfico de
armas y en la contratación de mercenarios destinada a promover
un Golpe de Estado en su país.
La sentencia menciona en concreto los
intentos de golpe de estado que tuvieron lugar en 1997 y en 2004
y el desplazamiento de Moto a Croacia en 2005 para entablar
contactos con empresarios petrolíferos y del sector de la
compraventa de armamento.
El golpe de 1997 -dice el alto tribunal--
se refiere a actividades realizadas por Moto fuera de España y
que ya fueron juzgadas en la propia Guinea Ecuatorial. En cuanto
a las reuniones con empresarios, la resolución alude a que
fueron 'meros contactos'.
En cuanto al golpe de 2004 los magistrados
destacan que al examinar los hechos 'da, más bien, la sensación'
de que el opositor guineano 'se limita a encabezar formalmente
la misma, que no ha planificado, ni organizado, ni dirigido, ni
liderado militarmente ni, en fin, financiado'.
Severo Moto disfruta del estatus de asilado
político desde el 13 de marzo de 1986. El 10 de enero de 2006
esta condición le fue revocada por el Gobierno, si bien dicha
revocación estaba en suspenso en espera de conocerse la decisión
del Supremo. El Consejo de Ministros se ratificó en su decisión
el 17 de marzo de 2006 al rechazar recurso de reposición
formulado por el recurrente.
La decisión del Supremo se produce después
de que en julio de 2006 los integrantes de la Sección Quinta de
la Sala de lo Contencioso-Administrativo acordaran la suspensión
cautelar de la medida adoptada por el Gobierno español hasta no
resolver el recurso planteado por Moto, tal y como solicitó su
defensa".
"Croquetas
de cocodrilo"
"Hay pocos libros en los que en
la página 99 el autor se coma un leopardo. Este es uno.
En Guinea comen gorila,
chimpancé y todo tipo de monas; el gato es un manjar
Cruce afortunadísimo de relato
de viajes, ensayo antropológico, memorias, tratado gastronómico
y recetario de cocina, L'antropòleg a l'olla, de Gustau
Nerín (La Campana), es una nueva muestra del talento de este
gran africanista. Con el hilo conductor de la comida, de las
-para los occidentales y más aún para los que sean remilgados-
asombrosas experiencias gastronómicas del autor en Guinea
Ecuatorial y los países vecinos, Nerín plasma de manera muy
amena su profundo conocimiento y su amor por las sociedades y
las gentes del África central. También su talante vitalista y su
sentido del humor.
"He inventado unas croquetas de
cocodrilo que están de muerte", dice en un bar barcelonés con su
cara de no romper un plato. El cocodrilo, explica, es de gusto
similar a la serpiente, aunque la carne no es tan fina. En
Guinea lo sirven a menudo con piel, por lo que se requiere un
cuchillo bien afilado para retirar la coraza de escamas. Resulta
más desconcertante aún si te sirven una pata, o la cabeza.

El antropólogo, que viajó por
primera vez a Guinea hace 18 años y ahora lleva tres como
profesor de historia y literatura en la Universidad de Bata,
encadena en su libro una serie de anécdotas de su vivencia
africana -con el nexo de la comida- que sirven para sumergirse
en el alma (y el estómago) africanos. Con la excusa del comer se
habla de todo, de los mercados, la hospitalidad, la familia, las
diferencias étnicas y de sexo, los tabúes, las drogas, la
política y hasta la antropofagia (que bien mirado no deja de ser
un tema de mesa). "Quise reflejar y transmitir el placer que he
sentido en Guinea comiendo, pero a la vez ofrecer una visión de
la sociedad en todos sus ámbitos", dice el antropólogo.
Arranca Nerín su obra por todo
lo alto con la degustación de una gruesa serpiente y un secreto
y refinado banquete a base de ministro, que es como
denominan los guineanos al gato cocinado. Su preparación es de
un políticamente incorrecto que asusta: hay que meter en un saco
al pobre gato -tras cazarlo, son criaturas esquivas en Guinea y
es lógico- y ablandarlo a base de golpes contra la pared, "hasta
que ya no maúlla". Luego se asa, se le quita la piel y se
trocea. Lo más apreciado es la cabeza. Las gatadas, deja
caer Nerín, son el equivalente guineano de las calçotades.
Parece que algunos inmigrantes guineanos en Cataluña no son
reacios a degustar el gato del vecino... Y que también hay quien
se trae el cocodrilo discretamente acomodado en el equipaje para
invitarlo a una buena cena africana.
En Guinea comen ratas, aunque,
qué cosas, no cangrejos, que se consideran sucios. En el sur del
Camerún se prepara una broqueta muy especial, de gusanos de
palmera: no son particularmente suculentos, informa nuestro
antropólogo de olla, que se declara, es inútil decirlo, poco
impresionable. Hormigas, orugas nkong, el uso de la nuez
de kola -¡ingrediente del Cola Cao!- como improvisada
Viagra, el abuso del picante (pepesup), las bebidas
alcohólicas (desde el omnipresente Don Simón hasta la malamba,
el vino de caña), el elogio de la serpiente (ah, la pitón en
salsa negra con bolets)... El libro, que tiene una
sección de recetas al final, está lleno de sugerencias.
El leopardo. "En Ebibeyín había
una cocinera excelente, una mujer bubi de la isla de Bioko, que
preparaba como nadie la carne de bosque. Nos trajeron una
que olía maravillosamente, era gustosa y tierna. Hasta el final
no nos pudo hacer entender la cocinera qué bestia era. Nos
habíamos zampado un delicioso leopardo". Los fang, dice Nerín,
consideran que la carne de carnívoro es la mejor.
Entre la carne de bosque
están el gorila, el chimpancé y todo tipo de monas. Nerín
explica la paradoja de que el Ejército francés evacuó con gran
dispendio y aparato a un grupo de gorilas del Congo en guerra
para liberarlos luego en una zona del Gabón poblada por fangs...
que adoran especialmente la carne de los grandes cuadrumanos.
"Qué raros sois los blancos", reflexionó ante ese episodio una
amiga guineana.
En un momento del libro, Nerín
apunta que en Guinea a nadie se le ha ocurrido aún guisar "pijadas"
como lomos de pangolín. Y sentencia: "Los guineanos aún no han
encontrado a su Ferran Adrià".
Fuente: Jacinto Antón, El
País, 6 de abril 2008
Mugabe: una
semblanza completa
"En Borrowdale
Brook, un elegante barrio de Harare de árboles robustos y
habitantes acaudalados, hay una finca inmensa que destaca
sobre las demás. No hay otro sitio en Zimbabue tan protegido
de la realidad: un retén policial dificulta el acceso ya a un
kilómetro; luego hay otro filtro de soldados que exhiben
ametralladoras, seguido de un alto muro y un portalón
extravagante de arquitectura china. Detrás se avista todavía
un tupido bosque de altos abetos. En su interior vive Robert
Mugabe, de 84 años, el héroe de la liberación de Zimbabue, que
afronta ahora una de sus batallas más difíciles: mantenerse en
el poder mientras su país se derrumba.
"Su principal
problema es que se cree Dios", dice un general retirado

Ian Smith cabeza visible de la
Rhodesia racista. Murió en 2007
Sólo en lugar tan
aislado como Borrowdale Brook puede Mugabe creerse aún que su
mito, forjado durante años de lucha contra el colonialismo
racista de Rodesia, sigue vigente y acendrado. Pero si el héroe
convertido hogaño en tirano saliera de su burbuja y mirara a su
alrededor -la vista no le falla, tras operarse dos veces en la
clínica Barraquer de Barcelona-, se toparía con una realidad
atroz: desde 1980, el año en que alcanzó el poder entre vítores
del pueblo, la esperanza de vida en Zimbabue ha caído desde los
61 años hasta los 37; el paro alcanza el 80%; los sistemas de
educación y salud -otrora ejemplares- se han desmoronado; la
inflación supera el 100.000%, y los derechos más elementales se
pisotean sin contemplaciones. Por esto a Mugabe le gusta tanto
Borrowdale Brook: aquí sigue siendo simplemente el héroe.
"El principal
problema de Mugabe es que se cree Dios; incluso ahora", afirma
Kudzai Mbudzi, ex guerrillero y general retirado. "En todas las
reuniones, siempre, tomaba él solo todas las decisiones porque
está convencido de saberlo todo", añade.

Mugabe y Nkomo, lideres del ZANU y
el ZAPU, dirigieron no sin discrepancias la lucha por la
independencia en Zimbabue
No siempre fue así.
Mugabe nació a 100 kilómetros de Borrowdale Brook, en Kutama,
una llanura poblada de maizales y falto de esperanzas, sobre
todo en 1924, cuando los negros no eran ni siquiera ciudadanos.
Su familia era pobre, como todas las demás, y su situación
todavía empeoró cuando el padre les abandonó. Robert Mugabe
tenía entonces 10 años, y su hermano mayor acababa de fallecer.
Le tocaba crecer a marchas forzadas, y lo hizo con la ayuda de
los maristas, que se encargaron de convertir en maestro a aquel
chico solitario, apegado a su madre y a los libros, y con
fuertes convicciones católicas que conservaría toda la vida.
El maestro de Kutama
se unió en 1960 a la lucha contra el Gobierno racista de Ian
Smith. Era sólo uno más, aunque lo suficientemente astuto como
para ir ganando posiciones en el escalafón revolucionario,
sometido a una brutal represión que le mandó 11 años a prisión.
Pero llegó a lo más alto en el momento clave, en 1979, cuando al
régimen no le quedaba otra opción que claudicar, y su partido
-el más a la izquierda, influido por el maoísmo- barrió no sólo
a blancos y reformistas, sino también a los rebeldes rivales que
habían empuñado las armas como él.
Había nacido un héroe
y un símbolo del despertar del continente negro y de todo el
Tercer Mundo, agasajado incluso por un Occidente incrédulo ante
su política de reconciliación. Aunque hay capítulos oscuros
-como la matanza con ayuda norcoreana de miles de opositores en
Matabeleland-, son años refulgentes: la joya de África
brilla, y sus Gobiernos multirraciales dirigidos por Mugabe
impulsan ambiciosos programas sociales que universalizan la
educación y la sanidad.

Y de pronto algo se
torció. "A mediados de los años noventa el país necesitaba un
impulso, cambios urgentes, y el líder no estaba preparado para
entender los nuevos tiempos", reflexiona en Harare Godfrey
Chanetsa, ex portavoz de Mugabe en aquellos años. Mil
novecientos noventa y siete fue un año clave en el anochecer de
Zimbabue. El Reino Unido -la antigua metrópoli- se negó a
aportar los fondos para la reforma agraria tras asumir Tony
Blair el Gobierno. "Mugabe se sintió incomprendido y humillado,
y nada volvió a ser ya igual", apunta Heidi Holland, biógrafa
del presidente.
Aquí empieza la
pendiente, cada vez más pronunciada: envío de tropas a la guerra
de la República Democrática del Congo -un lucrativo negocio para
la cúpula militar, una ruina para Zimbabue- (1998), nacimiento
de la oposición democrática con riadas de fondos británicos
(1999), y derrota en el referéndum para cambiar la Constitución
(2000).
La respuesta del
líder a los problemas fue una continua huida hacia delante:
fraudes electorales, cierre de periódicos, reparto de tierras
entre su círculo cada vez más rico e impresión alocada de
dinero, que ha disparado la inflación como nunca se había visto
antes en ningún lugar.

Mugabe y Obiang con flores
Tras el revés en las
elecciones del pasado 29 de marzo, el león está herido, pero sus
aduladores le jalean para que ruja. El héroe de Borrowdale Brook
se prepara para salir a la calle y propinarle una buena paliza a
la realidad".
Fuente: Pere Rusiñol,
diario El País, 6 de abril de 2008
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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