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HOJAS INFORMATIVAS

 

7 de abril de 2006

Más riqueza y más diferencias sociales

   La agencia AfrolNews publicó el pasado día 5 la noticia siguiente. Pinchar aquí.

 

Posición común africana sobre temas de inmigración ante una reunión con la UE

   La agencia MISNA ha publicado la noticia siguiente: "Reforzar la ayuda al desarrollo para los países más débiles económicamente e intensificar la lucha contra el tráfico de seres humanos son los pilares de una estrategia común contra la inmigración clandestina que África presentará en la conferencia africano-europea prevista para los días 5 y 6 de junio en Trípoli. 

   Al término de un encuentro preliminar celebrado en Argel, los representantes y expertos de inmigración de unos cincuenta países africanos han elaborado un documento común con una serie de recomendaciones que la Unión Africana deberá tener en cuenta con motivo de dicho encuentro. “Es un grave error creer que el problema migratorio, sobre todo la inmigración clandestina, puede solucionarse o gestionarse eficazmente adoptando medidas restrictivas y unilaterales”, ha declarado Abdelkader Messahel, ministro argelino de relaciones con África y el Magreb, en el discurso pronunciado en la conclusión del congreso de Argel. “Nuestra intención, de acuerdo con el tipo de relaciones que deseamos mantener con nuestros socios europeos, consiste en afrontar el fenómeno migratorio desde un punto de vista global y privilegiar las soluciones que se basen en la idea del desarrollo”, ha añadido. “El desarrollo del continente africano, algo posible si se mantienen las abundantes promesas de ayuda formuladas por nuestros socios, es la única solución realmente duradera”, ha precisado tras señalar que la pobreza, el mal gobierno, el subdesarrollo y los conflictos “verdaderamente son causas principales del problema de la migración”.  

   En la nota final los participantes a la conferencia solicitan a la Comunidad Internacional que “acabe con el calvario que sufren millones de jóvenes africanos que huyen de la miseria y el subdesarrollo”. Para ello, bastaría con que se mantuvieran las promesas realizadas a los países en desarrollo, esto es, destinar el 0,7% del Producto Interior Bruto (PIB) a la ayuda al desarrollo. Los expertos africanos han insistido además en que el fenómeno ha adquirido actualmente “proporciones preocupantes y alarmantes”, debido sobre todo a las “bandas mafiosas que buscan dinero fácil” fomentando la inmigración. Según los datos publicados en el congreso de Argel, África es la región del mundo “más interesada” por el fenómeno de la inmigración, con unos 17 millones de inmigrados en el continente, que equivalen al 2% de la población total”.  

   “De mantenerse la tendencia actual, en 2025 uno de cada diez africanos será un inmigrado”, ha anunciado el responsable de la diplomacia argelina Mohamed Bedjaoui".

 

Poder e impunidad en África

   El enjuiciamiento del dictador Charles Taylor por un tribunal especial reunido en Freetown ha dado lugar a multitud de pronunciamientos y artículos de opinión sobre el poder y la impunidad en muchos países africanos. Reunimos hoy algunos de los que, creemos, permiten llevar a cabo un debate sobre este tema.  

   - El Boletín Mundo Negro informa en su número 262, publicado el 6 de abril: "El pasado lunes, 3 de abril,  Charles Taylor compareció ante el Tribunal Especial para Sierra Leona, en Freetown, acusado de 11 delitos de guerra y crímenes contra la humanidad. No reconozco la jurisdicción de este Tribunal”, declaró Charles Taylor en su primera comparecencia ante los jueces del Tribunal Especial para Sierra Leona. Taylor se ha declarado, además, “no culpable” de dichos cargos, correspondientes a su papel durante el conflicto sierraleonés, que duró de 1991 a 2001.

   Charles Taylor está acusado de armar a cambio de diamantes al Frente Revolucionario Unido (FRU), el grupo rebelde sierraleonés que durante diez años asesinó, violó y practicó mutilaciones sistemáticas a miles de civiles, además de secuestrar a diez mil niños para engrosarlos en sus filas.

   El antiguo presidente ha sido representado por abogados de oficio, pero esta mañana sus cuatro defensores, dos liberianos y dos ghaneanos, se han reunido con él; los familiares de Taylor protestaban porque, según ellos, el Tribunal había negado el acceso a algunos abogados solicitados por Taylor. Vincent Nmehielle, abogado designado por el Tribunal, ha afirmado haber recibido llamadas procedentes de todo el mundo, de colegas que se mostraban dispuestos a defender al ex presidente.

   Taylor -primer ex jefe de Estado africano acusado de crímenes de guerra- ha declarado que pretende contratar a un grupo de abogados que lo defiendan en el juicio, que podría iniciarse dentro de unos meses.

   Desmond da Silva, fiscal jefe del Tribunal Especial para Sierra Leona,  ha negado las acusaciones de la hermana del ex presidente, Thelma Taylor Saye. Hace unos días, Thelma Taylor denunciaba en una entrevista, concedida a un diario de Ghana, el riesgo que corren de morir en la cárcel los presos que están bajo control de las Naciones Unidas y citó el reciente fallecimiento en La Haya de Slobodan Milosevic, en la prisión del Tribunal para los Crímenes de la ex Yugoslavia.

   Por otro lado, el hijo de Charles Taylor, Emmanuel Taylor, ha sido detenido en Estados Unidos. Emmanuel ha sido responsable de las fuerzas de seguridad de su padre.

 

   - Amnistía Internacional ha publicado el día 4 el comunicado siguiente con el título: "Combatir la impunidad en África: un planteamiento global y coherente": "Amnistía Internacional considera una buena noticia la entrega del ex presidente de Liberia Charles Taylor a la custodia del Tribunal Especial para Sierra Leona, que ha ordenado su procesamiento y se dispone a juzgarlo por 11 cargos de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad. La organización también considera un dato positivo la detención, el 17 de marzo, de Thomas Lubanga, dirigente de un grupo político armado de la República Democrática del Congo que ha sido entregado a la Corte Penal Internacional como presunto autor de crímenes de guerra.

   Estas detenciones representan un importante avance en la lucha contra la impunidad en África y transmiten el mensaje de que las personas que han participado en violaciones de derechos humanos tendrán que responder de sus actos. Con todo, habrá que dar nuevos pasos para garantizar el procesamiento de otros presuntos autores de violaciones de derechos humanos en África, como Hissène Habré, ex presidente de Chad.

   Tras la entrega de Charles Taylor, el Tribunal Especial ha solicitado –por razones de seguridad– que el juicio se traslade a La Haya (Países Bajos). Amnistía Internacional ha apoyado la solicitud del Tribunal Especial y su importante papel en la obtención de justicia para las miles de víctimas de crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y otros delitos establecidos en el derecho internacional que se han cometido en Sierra Leona. Amnistía Internacional considera que, con independencia de si se juzga a Charles Taylor en Freetown o en otro lugar bajo la jurisdicción del Tribunal Especial, es fundamental que se garantice la protección de todos los testigos y que tanto víctimas como familiares y, en general, cualquier miembro de la sociedad sierraleonense tienen conocimiento del juicio y pueden asistir a él. Tales medidas son vitales para garantizar la pertinencia del mensaje –de que no será tolerada la impunidad por delitos establecidos en el derecho internacional y las víctimas de tales delitos obtendrán justicia– y contribuir a su transmisión, para que se haga justicia y sea evidente que se hace justicia.

   Amnistía Internacional comparte la convicción expresada por el secretario general de la ONU: “la captura y el juicio del señor Taylor transmitirá eficazmente, a la región y al resto del mundo, el mensaje de que el Estado de derecho debe prevalecer y la impunidad no se va a tolerar”.

   En las últimas décadas, la comisión de delitos en virtud del derecho internacional ha constituido una verdadera plaga en muchas zonas de África. Hombres, mujeres, niños y niñas africanos han sido víctimas de genocidio, crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y otros delitos establecidos en el derecho internacional. Los presuntos autores de estos crímenes rara vez comparecen ante un tribunal y se benefician de amnistías y otras medidas semejantes, mientras que a las víctimas a menudo se les niega el derecho a un recurso efectivo.

   El Acta Constituyente de la Unión Africana reconoce entre sus principios y objetivos fundamentales “la condena y el rechazo de la impunidad”. Por tanto, Amnistía Internacional hace un llamamiento a los gobiernos africanos para que garanticen que los presuntos autores de delitos en virtud del derecho internacional no disfrutan de impunidad. Los Estados africanos deben enjuiciar a los presuntos autores de delitos establecidos en el derecho internacional con todas las garantías procesales que exigen las normas internacionales y sin imponer la pena de muerte, y si no lo hacen tienen la obligación de extraditarlos a Estados que estén dispuestos a procesarlos con arreglo a las normas sobre juicios justos o entregarlos a tribunales internacionales. Además, los gobiernos deben acceder a cualquier solicitud de la Corte Penal Internacional para que entreguen a personas acusadas.

 

   - El diario camerunés Le Messager publicó el día 4 con el título "Poder e inmunidad" el artículo siguiente del que es autor Achille Mbembe: " Charles Taylor habrá sido el primer jefe de Estado africano en comparecer ante la justicia por crímenes cometidos cuando ejercía el poder. Hay que felicitarse por estos hechos en una región del mundo en el que la costumbre quiere que el poder, cualquiera que sea, se dote automáticamente de inmunidad y actúe como si se situara más allá de toda ley. En el caso de Taylor, las cosas eran sencillas. Se había convertido en una ley en sí mismo. Su ley era la del asesinato, cuya pesada estructura, aplastante y sarmentosa, permitía tejer un lazo fúnebre entre la vida y el terror.

El fin del canibalismo político

   De hecho, Taylor ha llevado a la muerte, a cuchillo, a centenares de miles de hombres y mujeres. Ha colocado bajo su férula las riquezas mineras de su país y ha creado en la región un inmenso mercado militar en el que todos los recursos se reciclaban en una economía de la violencia comparable a la que había en la costa atlántica en tiempos del comercio de esclavos. Tomando la muerte por la vida y manteniendo ambos términos en una relación de extrema proximidad, dio lugar a una forma de poder basada en la destrucción y el acabamiento, puro y simple, de las vidas humanas. Era fiel así a una tradición despótica africana cuya principal característica es la utilización poco piadosa del material humano. Habrá que esperar que su comparecencia ante la justicia internacional  señale, en efecto, el final de la inocencia permanente de esta forma de canibalismo político. Y que no haya que esperar a la muerte del autócrata para que el juicio tenga lugar y que se haga justicia.

   Porque aunque parezca imposible, lo que caracteriza los años postcoloniales africanos es la indiferencia ante la muerte de la que dan pruebas los poderes autóctonos que tomaron el relevo a la colonización. No han visto, en la vida de los africanos mas que una simple materia desnuda de toda singularidad. Esta manera de relacionarse de los africanos con ellos mismos representa el escándalo ético más importante de nuestro tiempo. Nos obliga a recolocar en el centro de nuestra reflexión y de nuestras prácticas el problema de saber qué hemos hecho de la vida y que es realmente vivir. Porque, sin este pensamiento sobre la vida, no podremos escapar de la noción dionisiaca de la muerte que nos rodea y nos acosa. No podremos pasar de la bestia que devora sangre al hombre que ve las cosas con sus propios ojos y la fuerza de su querer vivir. A este alarde afirmativo de la vida es al que nos llama nuestro destino.  

El problema de comenzar de nuevo

   Dicho esto, hay tres o cuatro cosas que la detención de Taylor no resuelve. Para Liberia en particular, está en primer término el problema de la relación entre el final y un nuevo comienzo. Es un país donde, desde hace una decena de años, las gentes han sido llevadas a aceptar una dosis de horror. Se las ha situado entre las destrucciones resultado de las utopías de transformación que acompañaron la subida al poder de individuos sin fe, ni ley, o la resignación a un orden imposible de cosas con la esperanza de asegurar su supervivencia. El problema de hoy es saber como salir de este dilema y escapar al peso de esta prisión que es el abandono, sin resistencia, a lo inhumano de las cosas. Esta cuestión no sirve solo para Liberia. Vale para todos los países de África en los que son numerosos los que han elegido aceptar, sin mediación, la violencia - el espíritu de capitulación.

  
   El otro problema es el de como empezar de nuevo. Como enseña el ejemplo de África del Sur al salir de apartheid, solo puede empezarse de nuevo si miramos a la vez hacia delante y hacia atrás de nosotros. Allí donde lo que ha comenzado con sangre acaba con sangre, las posibilidades de un nuevo comienzo se ven disminuidas por la obsesión del horror. No existe, de manera automática, la buena violencia capaz de suceder,  o de legitimar, una mala violencia. Cualquier violencia, tanto la buena como la mala, acaban siempre consagrando la separación entre unos y otros. El desafío actual es por tanto, el de salir de la lógica de la venganza - sobre todo de aquella que esta maquillada por el derecho - y de entrar en la de la unidad. Esto supone colocarse siempre al acecho para advertir, y dar cabida, a la presencia de cualquier novedad que surja de las ruinas. 

Reproblematizar la noción de crimen contra la humanidad.

   En tercer lugar, la experiencia africana muestra que es la noción misma de crimen contra la humanidad la que debe ser reproblematizada y ampliada. La guerra y el genocidio no son los único factores de muerte en masa que existen actualmente en el continente. La nueva responsabilidad de los poderes públicos y privados debe pensarse en referencia a todos esos factores que producen la muerte en masa, cuando podría, además, ser evitada. El primero de estos factores es la corrupción. Es el que más obstaculiza la promesa de otro tipo de vida y el ascenso hacia un modo de ser propiamente humano.

   La corrupción se ha convertido en el vector más importante del pillaje de las riquezas africanas y de la consumación de vidas en el continente. Habría que modificar el nuevo derecho internacional de tal forma que los jefes de estado africanos responsables de corrupción fueran incriminados ante jurisdicciones internacionales. También deberían serlo las entidades privadas que actúan en connivencia con ellos.

   Por último, aquellos que se resignan a un orden inhumano de las cosas con la esperanza de sobrevivir son tan responsables de las tragedias de nuestro tiempo como quienes siembran el vacío y la destrucción para la supervivencia un poder nihilista. En estas condiciones, el proceso de Charles Taylor es necesariamente la ocasión para someter a proceso a una sociedad y una cultura que se basan en la idea de la irresponsabilidad ilimitada".

   Achille MBEMBE, 04-04-2006.

 

 

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