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5 de abril de 2005

El gobierno español acuerda una ayuda a Guinea de 24 millones de euros

   El gobierno español ha acordado enviar a Guinea Ecuatorial una ayuda no reembolsable de 24 millones de euros destinados a los sectores de la sanidad y la educación ha manifestado a finales de la pasada semana una fuente diplomática de Malabo. El anuncio de esta ayuda se produce al mes de la visita a Guinea del ministro de asuntos exteriores español Miguel Ángel Mortinos. Esta ayuda cubre el periodo 2004-2006 y deberá permitir el establecimiento de un nuevo marco de cooperación y "restablecer la confianza entre ambos países" indicó la misma fuente.

 

  INFORME DEL DEPARTAMENTO DE ESTADO NORTEAMERICANO SOBRE LOS DERECHOS HUMANOS 2004. 

   Guinea Ecuatorial es, sobre el papel, una República Constitucional multipartidaria; pero en la práctica, el Presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo y el sub-clan Mongomo, perteneciente a la mayoritaria etnia Fang, gobiernan el país desde su independencia en 1968. El Presidente Obiang, que gobierna desde el Golpe de Estado de 1979, fue reelegido en diciembre del 2002 con el 97,1% de los votos de un total del 98% de votantes registrados. Estas elecciones estuvieron marcadas por el fraude y la intimidación, y fueron muy criticadas por la comunidad internacional. El Partido Demócrata del Presidente de Guinea Ecuatorial (PDGE) controla el poder judicial y el legislativo. En el mes de marzo se produjo un nuevo intento de Golpe de Estado; por el que 19 mercenarios fueron arrestados en la capital, Malabo, y otros 70 en la capital de Zimbabwe, Harare. En el mes de noviembre 14 de estos detenidos fueron condenados por un tribunal de Malabo, cuyo juez no era independiente. El juicio estuvo abierto a observadores de la comunidad internacional. 

   El Presidente Obiang renunció a un parte de su poder en la reforma ministerial llevada a cabo en junio pero, aún así, sigue teniendo el poder absoluto sobre la policía y las fuerzas de seguridad. El nuevo Ministro para la Seguridad Nacional controla el cuerpo policial y a los gendarmes, mientras que el nuevo Ministro de Defensa Nacional se ocupa del cuerpo militar. En la remodelación ministerial de junio, el Presidente nombró como Primer Ministro, de nuevo, a un miembro de la etnia Bubi, y puso a dos de sus hermanos en los cargos de Ministro de Defensa y de Delegado para la Seguridad Nacional respectivamente, y su tío pasó a ser Ministro para la Seguridad Nacional. Todos estos cargos habían sido previamente ocupados por el Presidente. De éste modo, la reforma ministerial tan sólo ha sido una casi imperceptible pérdida de algunos de los poderes que reunía el Presidente Obiang en su persona.  

   Las autoridades civiles  han mantenido, por lo general, un control efectivo sobre las fuerzas de seguridad; pero aún así, se han dado una serie de situaciones en las que las fuerzas de seguridad han actuado a espaldas de la autoridad del gobierno. Estas fuerzas han cometido numerosos y muy graves abusos contra los derechos humanos. 

   La economía creció rápidamente durante el pasado año debido a un incremento de la producción de gas y petróleo. A pesar de que el censo del año 2002 estimaba la población de Guinea Ecuatorial en 1 millón de habitantes, lo cierto es que fuentes fidedignas la cifran en 500 mil habitantes. La mayor parte de la población subsiste gracias a la agricultura, una minoría gracias a la caza y pesca. El paro y el subempleo alcanzan cotas muy altas. El trueque es la práctica comercial por excelencia de esta economía. El PIB ha crecido sustancialmente en los últimos 8 años, y la tasa de crecimiento fue del 20-24 % durante el año. Las estimaciones de la renta per cápita varían entre los 930 y los 5,300 dólares USA; buena parte del crecimiento de la renta se debió al aumento de la producción de crudo, con una media de 350,000 barriles al día, y a la subida general de los precios. 

   El deficiente control fiscal y la falta de transparencia de las cuentas públicas de la economía nacional han acabado por minar el potencial económico del país. Las compañías petrolíferas han pavimentado carreteras en Malabo, mejorado el sistema generador de electricidad de la isla, y llevado a cabo diversos proyectos de salud y de entorno diseñados para mejorar la vida de los ciudadanos. A pesar de esto ha habido preocupación por diversos pagos irregulares a cuentas bancarias controladas personalmente por el Presidente y su entorno realizados por las compañías petroleras. La mayor parte de la riqueza generada por el petróleo permanece bajo control directo del Gobierno, y muy poca se reparte a la población, que permanece anclada en un estado de extrema pobreza. Pero existen diversas pruebas, incluyendo varios proyectos de infraestructura, que indican que le Gobierno ha comenzado a invertir parte de la riqueza generada por el petróleo para el bienestar de su población. Muchas ayudas internacionales fueron suspendidas debido al fracaso de la reforma económica y a los datos que indicaban el poco o nulo respeto que el gobierno de este país tiene por los derechos humanos. 

   Estos datos no han cambiado, y el Gobierno sigue cometiendo serios abusos. Los ciudadanos no tienen posibilidad alguna de cambiar su Gobierno de una manera pacífica. Las fuerzas de seguridad cometieron numerosos abusos, incluyendo la tortura, amenazas y otros abusos físicos de prisioneros y sospechosos, que a veces acabaron en muerte.  Los prisioneros a menudo son torturados para obtener confesiones falsas. Las condiciones de vida en las cárceles continúan siendo terriblemente duras y aterradoras. Los miembros de las fuerzas de seguridad cometen todos estos abusos con total impunidad, por lo que se llevan a cabo arrestos arbitrarios, detenciones ilegales e incomunicación de personas a su antojo. Algunos extranjeros que se encontraban con todos sus papeles en regla y legalmente dentro del país fueron amenazados, detenidos y deportados a sus países de origen. El sistema judicial fracasa repetidamente a la hora de asegurar y proporcionar los consecuentes procesos legales. El Gobierno restringió de manera terminante el derecho a la privacidad, a la libertad de opinión y a la libertad de prensa; y continúa restringiendo los derechos a la libre asociación y limita la libertad de movimiento.

   A esta grave lacra debe sumarse la corrupción, que sigue siendo uno de los problemas más graves. No se permite la existencia de ONG´s lo que tiene como consecuencia: la violencia y la discriminación contra la mujer son habituales, y le siguen la discriminación contra las minorías étnicas (particularmente contra la etnia bubi y contra todos los extranjeros).

   A su vez el gobierno ha restringido los derechos laborales. La explotación infantil se sigue dando y los trabajos forzados en prisión se ven como algo completamente normal. Aunque el pasado año el Gobierno aprobase una ley antitráfico, el tráfico de personas continúa, pasando desapercibido para las autoridades del gobierno de Obiang.

 

RESPETO DE LOS DERECHOS HUMANOS 

SECCION 1 POR LA INTEGRIDAD DE LA PERSONA, INCLUYENDO LA LIBERTAD: 

  1. Contra la privación de la vida de forma arbitraría o ilegal:

   No existen pruebas sobre matanzas políticas llevadas a cabo por el Gobierno o por sus agentes, aún así, las fuerzas de seguridad asesinaron a varias personas abusando de ellas y empleando una fuerza excesiva. Por ejemplo, entre el 28 y el 30 de mayo, unas 20 personas aproximadamente intentaron asaltar una comisaría de policía. Este hecho fue calificado, según ciertas personas, como un atentado frustrado en la Isla Corisco. Según una nota de prensa del Gobierno, las fuerzas de seguridad mataron a 5 personas mientras intentaban sofocar este asalto, pero según Amnistía Internacional, los soldados dispararon y mataron a los asaltantes que se rindieron o que intentaban huir, causando un total de entre 12 y 16 víctimas mortales. No se tomó ninguna medida para castigar a los soldados responsables de tales hechos. 

   No existen informes extrajudiciales sobre cualquier otra matanza, exceptuando la anterior que fue llevada a cabo por las fuerzas de seguridad del gobierno con el objetivo de frenar el asalto. 

   El Gobierno no llevó a juicio a ninguno de los miembros de sus fuerzas de seguridad que intervinieron en acciones similares en el pasado. Tampoco se tomó ninguna medida contra los guardas fronterizos que mataron a un voluntario español en Bata en julio del 2003, ni contra los agentes responsables de la muerte de otras dos personas en el 2002. Por lo que ¿existe razón alguna para que lo hiciese en este caso? 

   Existen informes sobre muertes acontecidas durante el año que fueron causadas por la tortura. El 17 de marzo, el ciudadano alemán Gerhard Eugen Nershz, que fue acusado de conspiración contra el gobierno a comienzos de ese mismo mes, muere en la cárcel de Black Beach en Malabo. Altos funcionarios del gobierno declararon que su muerte se debió a una malaria cerebral, y la autopsia indicó que había muerto por causas naturales. A pesar de esto, existen informes que prueban que el preso fue torturado y que los guardas de la prisión le negaron cualquier tipo de atención médica.

   Siguiendo con el esquema anterior, no se castigó a las autoridades responsables de las torturas llevadas a cabo en  2004 en la cárcel de Black Beach. 

  1. Desaparición:

   No existen informes sobre desapariciones de personas motivadas por intereses políticos.

 

  1. Tortura y otros tipos de castigos inhumanos y degradantes:

   La ley no prohíbe específicamente estas prácticas, y aunque la ley  obliga a respetar las libertades y  la dignidad de las personas, los miembros de las fuerzas de seguridad amenazan, torturan y comenten todo tipo de abusos con los prisioneros y con los miembros de partidos de la oposición. En julio, Amnistía Internacional informó que la tortura es una práctica habitual en los lugares en los que se llevan a cabo las detenciones, y en el 2002 el Representante Especial de la Comisión de Derechos Humanos de la O.N.U, Gustavo Gallon describió el uso de la tortura como un método de investigación habitual. Durante el pasado año, funcionarios del Gobierno declararon a diplomáticos extranjeros que los derechos humanos no se aplican n caso de prisioneros o criminales, y que torturar a conocidos criminales no supone un delito contra este tipo de derechos. 

   Existe un informe sobre la muerte de un preso por tortura llevada a cabo por autoridades carcelarias. (ver sección 1.a) 

   Otro documento informa de las torturas sufridas por activistas pertenecientes al partidos de la oposición y por otras personas,  a manos de funcionarios del gobierno. Por ejemplo, en marzo, la policía arrestó a Weja Chicampo, líder del Movimiento de la Isla Bioko, partido de la oposición. Sus carceleros le torturaron repetidamente y le negaron cualquier tratamiento médico así como los alimentos que los miembros de su familia llevaban a la cárcel. A finales de año  continuaba encarcelado. 

   Cinco de las personas arrestadas a finales de mayo por el fallido ataque en la Isla Corinto, hicieron aparición en televisión poco antes del comienzo de su juicio. Les faltaban una parte de las orejas, como si se las hubiesen cortado pedacito a pedacito. Hay documentos  sobre uno de los cinco arrestados, Alfredo Asumu, que indican que a éste hombre le privaron de techo y le golpearon. Al menos a dos de los cinco arrestados se les negó tratamiento médico.  

   El 27 de junio, las fuerzas de seguridad dispararon a Marcelino Manuel Nguema Esono, dirigente del Partido del Progreso, prohibido por el Gobierno. Posteriormente se llevó a cabo su detención y arresto en la cárcel Black Beach de Malabo, en dónde le privaron de cualquier atención médica y le confinaron en una celda de incomunicación. A finales de año continuaba en prisión. 

   Hay otros informes, no confirmados, sobre confesiones obtenidas por medios violentos y por la fuerza; especialmente de las obtenidas al grupo de 19 personas arrestadas en marzo por conspiración contra el gobierno. Por ejemplo, después de que la madre de uno de los presos le hiciese una breve visita en la cárcel de Black Beach, declaró que a su hijo le habían partido las piernas durante el interrogatorio, que le habían encadenado a la pared y que no había recibido atención médica. Aún así, cuando el juicio comenzó en agosto, todos los prisioneros entraron en la sala por su propio pie, sin ayuda y sin aparentes signos de dolor. 

   En noviembre, otros informes aún sin confirmar, apuntan a que agentes del Gobierno arrestaron y torturaron al Teniente Coronel Maximiliano Owono Nguema, militar al mando de Evinayong, en Bata. 

   No se han tomado medidas contra los miembros de las fuerzas de seguridad responsables de torturar, para obtener confesiones en junio y julio del 2003, a Felipe Ondo Obiang, dirigente de la Fuerza Democrática Republicana, y a otros 30 prisioneros pertenecientes al grupo de 144 supuestos conspiradores arrestados en 2002 (ver sección 1.d). No se tomó medida alguna contra los miembros de las fuerzas de seguridad responsables de las palizas y torturas sufridas por los arrestados en 2002. 

   Durante todo el año, las autoridades locales se han dirigido a  extranjeros que proceden de países vecinos para acosarlos, intimidarlos verbalmente, amenazarlos y llevar a cabo entre ellos arrestos arbitrarios. La policía extorsiona a ciudadanos de Camerún, Nigeria, Ghana, Togo y Benin. A partir del mes de marzo, y después de un fallido golpe de estado liderado por extranjeros, el gobierno reforzó su política de acoso, arrestos y deportaciones de extranjeros procedentes del continente africano. La policía de Bata y Malabo tiende a hacer  uso excesivo de su fuerza con los detenidos, incluyendo palizas; y saquean sus propiedades durante los arrestos y deportaciones. A esto hay que añadir que algunos de los deportados aseguran haber sido violados por policías, pero estas declaraciones no han sido verificadas a día de hoy. El gobierno acusó a los deportados de ser cómplices de los mercenarios arrestados por el intento frustrado del mes de marzo. Aproximadamente 300 ciudadanos de Camerún fueron expulsados de un total de 400 extranjeros deportados. 

   En noviembre de 2003 las fuerzas de seguridad asaltaron y golpearon a un ciudadano extranjero después de que éste ignorara a los policías cuándo estos le ordenaron detenerse. 

   Continúan saliendo a la luz informes sobre palizas a empleados de compañías petroleras de las que son autores miembros de las fuerzas del orden.  

   Las condiciones de vida en las cárceles y prisiones continúan siendo tremendamente duras y peligrosas; a los presos se les niegan alimentos,  cuidados médicos, aseo, agua potable, un espacio habitable limpio  e incluso las camas. Hay documentos fiables según los cuales estas lamentables condiciones están mejorándo ligeramente en la Prisión de Black Beach; pero aún así, estos documentos también indican que las torturas a presos continúan dándose en este centro penitenciario. (Ver sección 1.d)      

   Familiares de los presos declararon que tan sólo se les ha permitido realizar visitas de unos pocos minutos de duración, y que los guardias no entregaron los alimentos que habían llevado para los presos. A menudo se niegan cuidados médicos a prisioneros con gangrena, huesos rotos, infecciones y enfermedades mortales. 

   Las autoridades penitenciarias y otros presos violan a las reclusas. Existen informes fiables que prueban las violaciones llevadas a cabo por un miembro de la policía a mujeres presas en la cárcel de Malabo. Los prisioneros son usados de forma habitual como mano de obra en proyectos de construcción por determinados funcionarios, sin que reciban ningún tipo de pago o compensación. Hay documentos todavía no contrastados, que indican que algunos jueces han utilizado a los presos como empleados domésticos. 

   Dentro de la comunidad penitenciaria no se toma medida alguna para separar a los presos; mujeres y hombres, niños y adultos conviven en los mismos espacios. Así mismo, los presos que han perpetrado delitos de tipología criminal no son separados de los presos políticos. 

   El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) ha visitado en varias ocasiones durante el pasado año  a los detenidos y a los presos de cárceles, prisiones y comisarías de policía. En estas visitas de los miembros de la Cruz Roja no han intervenido terceras partes; y han sido frecuentes y regulares. El CIRC ha planteado una serie de propuestas al Gobierno que, por el momento, no se han hecho públicas. Aunque las condiciones de vida en las cárceles han mejorado ligeramente, continúan manteniéndose por debajo del nivel internacional. 

   En octubre, por iniciativa del Gobierno y de la O.N.U, comenzaron a impartirse una serie de seminarios parea concienciar a los funcionarios de prisiones sobre la obligación de velar por los derechos humanos.

 

  1. Arresto y detención ilegal.

   A pesar de la existencia de procedimientos legales que salvaguardan la protección de derechos de los ciudadanos, así como los relacionados con detenciones y la obtención de órdenes de arresto; las Fuerzas de Seguridad ignoran sistemáticamente estos procedimientos y continúan arrestando y deteniendo a personas de forma ilegal, con total impunidad. 

   La responsabilidad de estos hechos recae a partes iguales en el cuerpo policial que es el responsable de la seguridad en los centros urbanos, y en los gendarmes, que son responsables de las áreas fuera de las ciudades y en ocasiones también de las propias ciudades. Ambos cuerpos de seguridad están bajo el control del Ministerio del Interior. La corrupción es un mal endémico en estos cuerpos de seguridad.

   Hay ciudadanos, aunque no sean funcionarios de policía, que arrestan a personas de las que sospechan que puedan ser residentes ilegales, incrementando de este modo el número de arrestos ilegales basados en la xenofobia de algunos grupos de la ciudadanía.  

   La impunidad de la que gozan los policías y los gendarmes es un gran problema ya que raramente son castigados por los abusos que cometen contra las personas que acaban en sus manos. En 2002, el por entonces Relator Especial de la ONU, declaró que algunos funcionarios relacionados estrechamente con el aparato de seguridad del Gobierno se comportaban como si estuvieran por encima de toda ley. No se conoce ninguna reforma, propuesta o aprobada, cuyos destinatarios sean  las Fuerzas de Seguridad.  

   Por ley, para llevar a cabo un arresto, no se requiere la obtención de ninguna orden previa. La policía puede detener a personas y retenerlas durante 5 días antes de que se celebre una vista judicial. Sin embargo, en la práctica, una persona puede permanecer retenida durante varios días más antes de esa vista. La falta de un código penal publicado permite a las Fuerzas de Seguridad llevar a cabo libremente sus abusos. 

   La policía hace prisioneros continuamente y los mantiene incomunicados. (Ver sección 1.c.)  

   En enero, la policía arrestó a Simón Maria Nsue Mokuy, perteneciente a las Fuerzas Republicanas por la Crítica y Acción de Guinea Ecuatorial (FRRAGE) por difundir información sobre un próximo mitin de su grupo; se le detuvo y le mantuvieron incomunicado durante 6 semanas  sin haber presentado cargo alguno contra él ni haberle juzgado por delito alguno. 

   Durante la redada de las Fuerzas de Seguridad en la que detuvieron a los extranjeros responsables del intento de golpe de estado de marzo, la policía detuvo e interrogó ilegalmente a un grupo de extranjeros voluntarios que trabajaban en labores humanitarias y estaban de vacaciones en Luba, antes de ponerlos bajo arresto domiciliario en su hotel durante 2 días. A este incidente protagonizado por la policía, debe sumársele  también la detención y arresto ilegal en Malabo durante varios días de una pareja de misionarios extranjeros.  

   Durante el pasado año, las Fuerzas de Seguridad siguieron acosando a los empleados de las compañías petroleras,  reteniéndoles en las barreras de control para exigirles pequeños sobornos. 

   Las Fuerzas de Seguridad detuvieron a familiares de prisioneros y sospechosos en un intento de forzar a éstos últimos a cooperar. (Ver sección 1.f.) 

   En noviembre, salieron a la luz informes no confirmados indicando que el Gobierno arrestó a más de 50 oficiales del ejército en el continente y torturó a uno de ellos, a un teniente coronel (ver sección 1.c). A finales de año, no se disponía de ninguna información adicional sobre este hecho. 

   Las detenciones sin base legal alguna constituyen un problema importante. A la mayor parte de los detenidos se les arresta sin haber sido acusados de cargo alguno, y sin que sus casos hayan sido presentados ante ningún tribunal. 

   Los detenidos permanecen con frecuencia en las comisarias de policía por periodos superiores a los cinco días prescritos por la ley, a la espera de que sus casos sean presentados ante un juez, por motivos diversos entre los que no es infrecuente que los jueces estén ausentes de sus puestos. 

   Durante el año, las autoridades detuvieron a miembros de partidos políticos de la oposición y les retuvieron por cortos periodos de tiempo. Algunas de estas retenciones se prolongaron durante varios meses. Es difícil contabilizar el número de presos políticos, pero se estima que esta cifra ronda las 100 personas.  

   El Gobierno utiliza el arresto, las amenazas y otros tipos de métodos de acoso para intimidar a los miembros y oficiales de partidos políticos de la oposición.  

   El líder de la Fuerza Democrática Republicana (FDR), Felipe Ondo Obiang, arrestado en marzo de 2002 acusado de conexión con una trama golpista, fue repetidamente torturado y a finales del pasado año continuaba preso en la Prisión de Evaniyong. Se le encadenó la pierna derecha a la pared; hasta que  comenzó a inflamársele, y fue entonces confinado en una celda de aislamiento durante varios meses. Otros 30 prisioneros arrestados junto a Ondo Obiang, incluyendo al también líder de las FDR, Guillermo Nguema Ela, permanecen en prisión; y a pesar de habérseles concedido una amnistía parcial, su situación no se había regularizado a finales del pasado año. Permanecen encerrados en  condiciones difíciles e inhumanas, por lo que dos de ellos requirieron atención médica pera tratar sus enfermedades. 

   En septiembre, la policía arrestó al capitán de la Fuerza Aérea, Felipe Obama. A finales de año todavía no existían informes sobre los cargos que se le imputaban o sobre su puesta en libertad. En noviembre, un miembro del partido por la Convergencia para la Democracia Social (CPDS), Pío Miguel Obama, fue arrestado y retenido en la comisaría central de Malabo. A finales de año, no se habían presentado cargos contra él; y según informes de la oposición, todavía no ha sido puesto en libertad.

 

  1. Denegación a un juicio justo y público.

   La Constitución proclama la independencia de la justicia, y aún así, el poder judicial no es independiente. Los jueces están al servicio del Presidente, y son elegidos, trasladados o despedidos por razones de índole política. La corrupción judicial está enormemente extendida. 

   El sistema judicial de Guinea Ecuatorial está compuesto por Juzgados Provinciales, dos Tribunales de Apelaciones, un Tribunal Militar y un Tribunal Supremo. El Presidente elige a los miembros del Tribunal Supremo, y en la práctica este tribunal sigue y cumple las órdenes del Presidente. Al menos dos generales del ejército,  ninguno de ellos abogado, forma parte del Tribunal Supremo. El Presidente es el brazo más poderoso del sistema judicial del país. 

   La ley autoriza al Ministerio de Justicia a realizar inspecciones periódicas y a llevar a cabo el nombramiento de nuevos jueces. Hay aproximadamente 60 jueces en el país, y sólo el 20% de ellos son hombres de derecho con experiencia. Algunos jueces se ausentan regularmente de sus puestos causando retrasos importantes en los procesos judiciales. 

   En diciembre, tras la recomendación del Presidente del Tribunal Supremo, el Presidente Obiang destituyó al juez de primera instancia de Malabo y despidió a dos de sus secretarios por incompetencia e inacción en casos de su jurisdicción. La Comisión de Reclamaciones del Parlamento actúa como una autoridad judicial, a pesar de que no posee jurisdicción legal alguna. De acuerdo con los medios de comunicación locales, el presidente del parlamento ha actuado en determinados casos como un tribunal.  

   Los ancianos responsables de diferentes estructuras tribales presentan sus demandas civiles, y los casos criminales de menor importancia, ante tribunales tradicionales localizados fuera de los núcleos urbanos. 

   La Constitución y la ley proclaman el derecho a ser representado legalmente y el derecho de apelación; pero en la práctica las autoridades no respetan estos derechos. De los 100 abogados que ejercen en la actualidad, tan sólo un 25% de ellos practica la abogacía a tiempo completo y no tiene ningún otro empleo. El Ministerio de Educación otorga certificados para ejercer la abogacía, y se ignora o se pasa por alto muchas veces  el requisito mínimo de tener una licenciatura en derecho por cualquier universidad del mundo. Los casos civiles raramente tienen un juicio público. 

   Los casos relacionados con la seguridad nacional son juzgados en un tribunal militar. Los casos de naturaleza política frecuentemente se juzgan en tribunales militares, a pesar de que los acusados sean civiles y de que los cargos presentados no presenten aspecto militar alguno. El código de justicia militar permite que personas que desobedezcan a una autoridad militar sean juzgadas por un tribunal militar. Los tribunales militares no ofrecen a los acusados ni un juicio justo, ni seguridad procesal, y los veredictos jamás se hacen públicos. 

   En febrero, casi 120 civiles y oficiales militares fueron juzgados en un juicio secreto de un solo día, acusados de cometer crímenes contra la seguridad del Estado y, según se afirmó, estaban relacionados con el robo de fondos públicos. La mayoría de los acusados fueron condenados a penas de 6 a 10 años de prisión. A finales de año, no se disponía de ninguna otra información adicional sobre este caso. 

   El 23 de agosto, los 29 mercenarios arrestados en marzo fueron juzgados ante tres jueces del tribunal de lo civil. El 31 de agosto, el fiscal del caso pidió la suspensión indefinida del juicio y la extradición desde Zimbawue de 66 personas que, a su vez, habían sido acusadas de formar parte de la trama para derrocar al Presidente Obiang. 

   El 24 de noviembre, el juicio terminó cuando el Fiscal General presentó cargos contra otras 9 personas, todas miembro del Partido del Progreso, y que en esos momentos vivían en el exilio en España. El 26 de noviembre, 3 surafricanos fueron absueltos mientras que los otros acusados fueron condenados a cumplir penas de entre 1 y 62 años de cárcel. Amnistía Internacional y la Asociación Internacional de Abogados declararon que, el juicio no había cumplido las normas  internacionales  para que se le considerara justo, particularmente por la ausencia de intérpretes para los acusados extranjeros. 

   El Gobierno continuó haciendo prisioneros políticos, y se estima que a finales del pasado año, esta cifra rondaba las 100 personas. Todos estos prisioneros son miembros de los partidos de las oposición o personas a las que el Gobierno acusó de atentar contra él. Durante el pasado año tan sólo se permitieron visitas a estos presos de miembros de la CICR.

 

  1. Intrusión ilegal en la privacidad, familia, hogar y correspondencia.

   La ley prohíbe estas acciones, pero en la práctica el Gobierno no la respeta. No cesan de salir a la luz informes sobre acciones llevadas a cabo por las Fuerzas de Seguridad en las que se registran domicilios, y se arresta a los que en ellos viven, sin ninguna orden de detención o arresto, todo ello con absoluta impunidad. 

   Otros documentos indican que el Gobierno ha seguido y vigilado a miembros de los partidos políticos de la oposición y a diplomáticos extranjeros. Durante el año, periodistas y ciudadanos han declarado tener fuertes sospechas de que el Gobierno tiene pinchados tanto sus teléfonos móviles como sus correos electrónicos. 

   En marzo, la policía de Malabo acorraló aun importante número de ciudadanos africanos, en su mayor parte procedente del África Occidental, y saqueó sus propiedades. Todos estos ciudadanos fueron desterrados o repatriados. Ese mismo mes, se acusó a  ciudadanos extranjeros de atentar contra el Gobierno de Guinea Ecuatorial. (Ver sección 1.c) 

   Ser miembro del principal partido político, el PDGE, supone generalmente tener grandes ventajas de promoción personal, tanto en el sector público como en el privado. Por el contrario, militar en un grupo político de la oposición supone correr el riesgo de ser destituido del cargo, tanto si es público como privado. Políticos de la oposición, que no participan en el Gobierno, declaran a menudo haber sido despedidos de sus puestos de trabajo tras haberse unido a grupos políticos alternativos sin ningún tipo de compensación legal. 

   Las Fuerzas de Seguridad detienen a familiares y amigos de e supuestos autores de hechos delictivos  para obligarles a que colaboren. Por ejemplo, familiares del activista del Partido del Progreso, Marcelino Nguema Esono, incluyendo a su mujer Pilar Angue Adimi, su hija Elvira Okomo y su familiar de Nicolás Obiang, fueron arrestados y torturados. Sus domicilios fueron saqueados y destrozados.

 

Sección 2. Respeto por las libertades civiles, incluyendo: 

    1. La libertad de expresión y la libertad de prensa.

   La Constitución proclama las libertades de prensa y expresión;  sin embargo, en la práctica, el Gobierno restringe fuertemente estas libertades.  Durante el pasado año, el Gobierno espío a periodistas; los medios de comunicación han estado bajo su férreo control, y los periodistas se han autocensurado a sí mismos. 

   El gobierno no tolera  críticas ni a las instituciones públicas, ni a una mala gestión del sector público,  y por supuesto no permite ninguna crítica al Presidente o a las Fuerzas de la Seguridad.  Los opositores deben contenerse a la hora de expresar sus críticas en el parlamento, y cuando pese a todo son muy numerosas, se procede a su invalidación, como si nunca se hubieran pronunciado. Ciudadanos extranjeros no se atrevieron a expresar ninguna queja sobre los frecuentes abusos de que son objeto, que van desde el policía que les exige sobornos por ofensas imaginarias, a la extorsión por parte de funcionarios de ámbito nacional o provincial para conceder "licencias" sin ninguna base legal.  Las quejas sobre la conducta de los funcionarios siguieron presentándose acompañadas de peticiones de no ser identificado para evitar futuras represalias. 

   La prensa independiente o privada es inexistente.  Hay tres periódicos de interés general y de publicación irregular que funcionan bajo el control del Gobierno: La Gaceta, una revista mensual sobre la vida en Malabo, que se imprime en España y que  publica un empleado del Ministerio de Información, Turismo y Cultura. El Correo Guineo Ecuatoriano, un periódico bimensual publicado por el grupo de  La Gaceta; y Ébano, una publicación del Ministerio de Información, que aparece aproximadamente dos veces al mes. Las publicaciones extranjeras están a la venta en tiendas de comestibles y  almacenes de propietarios extranjeros;  no hay librerías o kioscos de periódicos. 

   La radio es el medio de comunicación de masas más importante e influyente del país.  Durante el pasado año, el Gobierno continúo teniendo el control de la difusión de las emisoras de radio doméstica. Posee y produce todos los programas de la emisora Radio Malabo, conocida oficialmente como Radio Nacional de Guinea Ecuatorial.  El hijo del presidente, Teodoro Nguema Obiang Mangue, es dueño de la única emisora de radio local privada, Radio Asonga, con sede en Bata.  El gobierno no ha aprobado ninguna otra emisoras privadas de radio, a pesar de que existen solicitudes pendientes desde hace años.

  La única cadena nacional de televisión también esta en manos del Gobierno, y emite tan sólo unas pocas horas al día.  Televisión Asonga, propiedad del Presidente Obiang y dirigida por su hijo junto con Radio Asonga, se emite por cable tan sólo en Bata.  La televisión por cable extranjera está disponible y ofrece noticias en francés, español, e inglés, así como programas de entretenimiento.  La recepción de señal vía satélite cada vez es mejor. 

   Los medios de comunicación internacionales también están disponibles, y son: Radio France International, que emite en Malabo, y Radio Exterior, el servicio internacional de onda corta de España. Radio Exterior a menudo emite noticias sobre el país y entrevistas con los políticos de la oposición, y son virtualmente el único medio a través del que la oposición puede expresar sus opiniones y su posición con total libertad.  Sus editoriales, como los de la mayoría de los medios de comunicación españoles, son con frecuencia altamente críticos con el Gobierno.  El gobierno acusa a Radio Exterior, a veces con razón,  de distorsionar la verdad de la situación en el país.   

   Al contrario que el año anterior, el Ministerio de Información dejó de requerir los servicios de periodistas nacionales; todos los periodistas debían registrarse en la asociación de prensa local controlada por el Gobierno. Había 54 periodistas registrados en dicha asociación.  Se permitió a los periodistas extranjeros viajar e informar de forma independiente.  La ley obliga a los medios de comunicación extranjeros a obtener una acreditación ministerial antes o en el momento de entrar en el país;  sin embargo, durante el pasado año, permitieron entrar en el país a algunos periodistas extranjeros tan sólo con sus visados. 

   Los periodistas han sido víctimas de hostigamiento durante el pasado año.  Por ejemplo, el 9 de marzo, la Secretaria de Prensa del Presidente negó a un corresponsal de la agencia France Presse el acceso a una rueda de prensa presidencial en Malabo y se negó a dar cualquier explicación sobre el hecho;  tan sólo se permitió el acceso a periodistas de la radio y la televisión estatales. 

   El 12 de mayo, un Ministro del Gobierno amenazó con encarcelar a un equipo de noticias de una televisión australiana que investigaba la cuota de beneficios de una empresa petrolera estatal, si no abandonaban el país esa misma noche.  Unas horas más tarde, en el aeropuerto, el Director de la Seguridad Nacional,  y hermano del presidente, registró el equipaje de los periodistas y confiscó las tarjetas de la memoria de los ordenadores. 

   En octubre, Peter Maass, escritor extranjero que preparaba un libro sobre la industria de petróleo, fue deportado por "hablar con la gente  sobre el Gobierno y por acciones no relacionadas con el propósito por él mencionado."  El gobierno le requisó la tarjeta de memoria de su ordenador, aunque se la devolvió más adelante.  A finales de año, el Presidente hizo públicas sus disculpas por la deportación de Maass. 

   La ley autoriza al Gobierno a censurar todas las publicaciones.  Durante el año, el Ministerio de Información obligó a los editores a presentar una copia para la aprobación del texto antes de su publicación.  Además, todas las publicaciones locales ejercen la autocensura y están sujetos a grandes limitaciones. 

   El Gobierno no permite el acceso de los partidos de la oposición a las emisoras nacionales, y raramente menciona a la oposición a no ser que lo haga en términos negativos en los noticiarios.   

   La Asociación de Prensa de Guinea Ecuatorial (ASOPGE), a la que se le prohíbe organizar demostraciones y conferencias,  organizó al menos una conferencia y varios eventos.  No se dispone de información adicional sobre el presidente de ASOPGE, Pedro Nolasco Ndong, que abandonó el país en el año 2002, después de que el Presidente ordenara su arresto. 

   El gobierno no limita el acceso a Internet.  Sin embargo, el único proveedor de servicios de Internet es una filial de la compañía que tiene el monopolio de la telefonía del país, y existen informes todavía sin confirmar sobre el seguimiento de algunos usuarios de Internet por parte del Gobierno. 

   Durante el año, el gobierno no limitó abiertamente la libertad académica;  sin embargo, los profesores se aplican a sí mismos autocensura en lo referente a materias políticas.  El pasado año, el Gobierno abrió la primera biblioteca pública.

 

    1. Libertad de reunión y de asociación.

   La Constitución contempla el derecho de reunión;  sin embargo, el Gobierno limita este derecho.  Se debe obtener una autorización del Gobierno  para realizar reuniones familiares de más de 10 personas ya que el Gobierno las considera discusiones de naturaleza política. Aunque el gobierno formalmente ha suprimido el permiso para las reuniones de partidos dentro de sus locales propios, en la práctica, los partidos de la oposición deben informar a las autoridades para llevar a cabo reuniones de cualquier clase, sin importar la localización.  La Fuerzas de Seguridad  vigilan las reuniones que se celebran en los lugares públicos, incluso reuniones pequeñas. El Gobierno exige un permiso para celebrar acontecimientos públicos; no suele haber problemas para la concesión de estos permisos..   

   Antes de las elecciones legislativas de abril, el gobierno acosó a lo miembros del partido opositor CPDS, y les negó permiso para realizar una convención.   

   La Constitución establece el derecho a la libre asociación;  sin embargo, el Gobierno limita en la práctica este derecho. La ley prohíbe la formación de partidos políticos de carácter étnico.  La ley prohíbe coaliciones entre los partidos políticos;  sin embargo, seis grupos de la oposición continuaron siendo parte de una coalición, que se alió con el partido del gobierno el pasado año (véase la sección 3).  Los miembros de los partidos opositores han presentado quejas por la interrupción de sus reuniones.  Esas mismas reuniones se hicieron habitualmente bajo vigilancia.   

A finales del año, el Gobierno todavía no había reconocido al Movimiento para la Autodeterminación de la Isla de Bioko.

 

    1. Libertad religiosa.

   La ley reconoce la libertad religiosa, y el Gobierno generalmente respeta la este derecho. 

  La ley incluye la preferencia oficial por la iglesia católica y por la iglesia de la Reforma de Guinea Ecuatorial debido a sus raíces tradicionales e influencia histórica en la vida social y cultural del país.  Por ejemplo, la mayoría católica normalmente se hace notar en cualquier ceremonia importante, tal como la del día de la fiesta nacional, el 12 octubre.  El pasado año, la policía arrestó y detuvo a una pareja extranjera de misioneros en Malabo (véase la sección 1.d.).   

   Una organización religiosa debe registrarse formalmente en el Ministerio de Justicia, Religión e Instituciones Penales antes de comenzar sus actividades.  No existen informes sobre rechazos de autorizaciones por parte del Gobierno. El proceso de la aprobación generalmente dura varios años por la lentitud burocrática general y no como resultado de una política diseñada para impedir la actividad de cualquier grupo religioso.   

   El gobierno continuó limitando la libertad de la expresión del clero, particularmente en lo que hace a cualquier crítica del Gobierno.  Durante el año, los representantes de la iglesia hicieron notar la práctica de la autocensura la que se sometían ellos mismos.  El gobierno exige permiso para realizar cualquier actividad religiosa fuera de los propios edificios, pero este requisito no parece ser un obstáculo para los grupos religiosos organizados.   

   El estudio religioso es obligatorio en las escuelas y en general, pero no exclusivamente, es católico.  Los protestantes han hecho notar la discriminación a la hora de la enseñanza religiosa.  Por ejemplo, un funcionario protestante informó de todas las dificultades que tuvo que afrontar al matricular a sus hijos en la escuela.  En la escuela, es obligatorio que cada niño disponga de un devocionario de la religión católica. Cuando el padre del niño solicitó que contrataran a un profesor de la misma fe del niño, el funcionario de la escuela alegó que no disponían de fondos suficientes para ello y le indicó que  podría proporcionar un profesor con esas características  solamente si la iglesia del niño estaba dispuesta a pagar el sueldo del profesor.   

   Para una información más detallada, ver el informe sobre libertad religiosa de 2004.

 

    1. Libertad de movimiento dentro del país, de viajar al extranjero, de emigración, y de repatriación.

   La ley reconoce todos estos derechos;  sin embargo, el Gobierno los limita en la práctica.  La policía controla rutinariamente a ciudadanos en las barreras,  les somete a registros, acosa a los viajeros y les extorsiona. La policía y los soldados  hostigan a los extranjeros, principalmente porque éstos llevan más dinero que los ciudadanos del país (véase las secciones 1.c. y 1.d.).  El gobierno justifica las barreras internas de control  para compensar su incapacidad de controlar con eficacia las fronteras del país.  Estos puntos de control limitan la libertad de movimiento de los miembros de partidos de la oposición.   

   Todos los ciudadanos necesitan obtener un permiso para viajar al extranjero proporcionado por la policía local, y a algunos miembros de los partidos de la oposición se les niega este permiso.  A los que viajan al  extranjero a veces se les interroga a su vuelta. 

   La Constitución no permite el confinamiento forzoso;  sin embargo, el Gobierno pone en práctica el confinamiento interno según su criterio.  El gobierno no utiliza el exilio exterior forzado;  sin embargo, algunas personas han huido el país por razones políticas.  Los líderes de la Resistencia Nacional de Guinea Ecuatorial manifestaron que todas sus tentativas de volver al país habían fracasado, y no existen informes sobre el regreso de alguno de éstos exiliados el pasado año.   

   La ley estipula la concesión de asilo y refugio por parte del Estado de acuerdo con la Convención de 1951 de la ONU referente al estado de refugiados y con el Protocolo de 1967, pero el gobierno no ha establecido ningún sistema para proporcionar protección a los refugiados.  En la práctica, el gobierno proporciona protección contra el “refoulement”, el regreso forzado de personas a un país en donde sufren persecuciones; y conceden asilo al refugiado. En años pasados, un promedio de una o dos personas solicitaron  refugio en el país.  El gobierno coopera con el alto comisionado de la ONU para los refugiados (UNHCR). 

   La policía continua acosando a quienes buscan asilo por medio de sobornos. 

   El gobierno proporciona protección temporal a ciertos personas que no pueden calificarse como refugiados conforme a lo estipulado por Naciones Unidas.

 

Sección 3. Respeto a los derechos políticos: El derecho de los ciudadanos a cambiar el Gobierno. 

   La Constitución establece el derecho de los ciudadanos a cambiar su gobierno de forma pacífica;  sin embargo, en la práctica, los ciudadanos no pueden ni elegir ni cambiar libremente las leyes ni los funcionarios que los gobiernan.  No ha habido elecciones libres, justas, y transparentes desde la independencia en 1968.  El Presidente ejerce como Jefe de Estado, comandante de las fuerzas armadas, y fundador y jefe del partido del gobierno, el PDGE.  Cualquier tipo de acusación contra el Jefe de Estado está prohibida por la Constitución.  Los puestos del Gobierno están reservados a miembros del clan Mongomo del que forma parte el propio Presidente,  sub-clan del grupo étnico Fang.  El gobierno controla totalmente la Cámara de los Diputados, y el Ministro del Interior actúa a su vez como Presidente de la  Comisión Electoral.   

   El Presidente Obiang ganó las elecciones presidenciales de diciembre del 2002 con 97,1 % del voto y un 98 % de participación.  Los dirigentes de la oposición denunciaron que los datos del censo demostraban un aumento del doble de la población y que se habían inflado las cifras para perpetrar un fraude en las elecciones.  Antes de las elecciones, había informes sobre aumento del número de detenciones y hostigamientos a miembros de los partidos de la oposición.  Cuatro de los candidatos de la oposición hicieron pública una declaración en la que rechazaban el voto y llamaban a la población a solicitar unas nuevas elecciones.  Existen amplios informes sobre irregularidades el día de las elecciones, incluyendo intimidación a la hora del voto.  La Unión Europea expresó su preocupación con respecto al proceso democrático y criticó seriamente la manera en la que se había producido la elección presidencial.   

   Antes de las elecciones legislativas de abril, el Gobierno acosó a miembros de los partidos opositores y practicó entre ellos detenciones ilegales.  Los miembros de PDGE acudían a los domicilios, buscaban y amenazaban a los miembros de la oposición.  El día de elecciones, se hicieron amplios informes sobre irregularidades, incluyendo las practicas de intimidación a lo hora del voto.  Animaron a los votantes para que no hicieran voto secreto, violaron las urnas y los militantes del partido gubernamental introdujeron en ellas votos que no correspondían a electores, recurrieron a nombres de niños y difuntos.  También existen informes de que las fuerzas de seguridad intimidaron a los votantes con su presencia en las cabinas de voto.  Hubo falta de interventores y supervisores en las zonas rurales.  A pesar de que  los observadores internacionales declararon que el voto opositor era  de en torno al 12 por ciento de los votos, el CPDS tan sólo obtuvo por parte del Gobierno el 2 de los 100 asientos del Parlamento.   

   La ley electoral prohíbe coaliciones entre partidos políticos;  sin embargo, a finales de año, todos los partidos políticos legales excepto el CPDS se aliaron y pasaron a formar parte del gobierno.   

   Existen 12 partidos políticos que el gobierno denomina "partidos de la oposición";  11 se han aliado con el Gobierno (PDGE).  El gobierno citó a estos partidos de la oposición como ejemplos de la democracia multipartidaria del país.  El gobierno utiliza, según se informa, presiones para persuadir a miembros o a funcionarios de la oposición de que deben unirse al  partido PDGE;  los miembros de la oposición que se unieron al PDGE durante el pasado año sugirieron que seguían existiendo tales prácticas.  El gobierno sobornó, según se informa, a miembros de la oposición.   

   Durante el pasado año, el Gobierno trasladó durante periodos concretos al cuerpo ejecutivo desde Malabo a Bata en un esfuerzo por acentuar su presencia en el continente. Se trasladaron los ministros y los funcionarios de mayor grado,  pero seguía existiendo una infraestructura burocrática en Malabo. 

   Obligaron a altos funcionarios del gobierno a declarar sus activos personales ante una Comisión nacional para el Ética;  sin embargo, la corrupción oficial en todas los ramas del gobierno seguía siendo un problema significativo.   

   Han acusado al Presidente Obiang de enriquecer a sus familiares y amigos con los beneficios obtenidos de la explotación petrolera.  El 15 de julio, una extensa investigación llevada a cabo por el poder legislativo  de un país extranjero puso al descubierto la malversación llevada a cabo por el Presidente Obiang de al menos 35 millones de dólares, procedentes de beneficios de compañías petroleras extranjeras, con cuentas bancarias en el extranjero creadas  desde que el país comenzó a exportar petróleo a mediados de los años 90.  El informe indicaba que en muchos casos el dinero se ingresó en  cuentas controladas personalmente por el presidente y personas cercanas a él.  En respuesta al informe del 15 julio, el Gobierno publicó un informe que quería refutarlas las acusaciones de malversación.   

   La ley no contempla el acceso a la información gubernamental y en la práctica, es muy difícil que los ciudadanos tengan acceso a dicha información debido a que no se mantienen registros y archivos organizados.   

   Hay 20 mujeres en el Parlamento sobre 100 miembros y 5 mujeres en el gabinete  de 50 miembros.  El Primer Ministro era miembro del grupo de la minoría bubi. 

 

Sección 4  Respecto a la investigación internacional y no gubernamental de violaciones perpetradas contra los derechos humanos. 

   No existen ONG’s nacionales eficientes.  La ley limita las actividades de las ONG’s e identifica las áreas específicas en las cuales pueden funcionar;  los derechos humanos no se encuentran entre estas áreas.   

   El Gobierno controla la Comisión Nacional para los Derechos Humanos (CNDH) que opera sin la adecuada financiación y sin personal cualificado.  La presidencia designa a los miembros del CNDH, y el CNDH se abstiene de criticar al gobierno.  Durante la segunda mitad del año, el CNDH, en cooperación con las agencias de la ONU., copatrocinó algunos seminarios de derechos humanos referentes a mujeres, niños, y a presos.   

   No hay ONG’s internacionales de derechos humanos con sede en el país;  sin embargo, existen muestras de la mejora en las relaciones entre algunas organizaciones internacionales y el gobierno.  Por ejemplo, el gobierno permitió que UNICEF y PNUD, participasen cada vez más en las áreas de tráfico en personas, la protección del niño, y el desarrollo económico.   

   Los Servicios Católicos de Ayuda (CRS), que operan desde de Camerún, centran su programación en actividades relativas a la salud, se han mostrado preocupados por la seguridad de su personal y sus colaboradores. CRS, Reporteros sin Frontera y otras ONGs que visitan Malabo siguen formulando críticas contra el gobierno guineano y afirman que se han seguido sus movimientos, se han pinchado sus teléfonos, e-mails, y faxes.  

 

Sección 5, discriminación, abuso social y tráfico de personas. 

   La Constitución prohíbe toda forma de discriminación;  sin embargo, la discriminación gubernamental y social contra mujeres y minorías étnicas continúa. 

Mujeres 

   La violencia doméstica y social contra las mujeres, y particularmente las palizas dentro del matrimonio, son habituales.  Golpear en público a las esposas fue prohibido por decreto del gobierno; sin embargo, la violencia doméstica suele ser tolerada.  El Gobierno no procesa a los culpables de violencia doméstica, a excepción de un caso en el que un funcionario gubernamental que disparó y mató a su esposa.   

   La prostitución es ilegal;  sin embargo, la afluencia masiva de hombres extranjeros ligados al sector del petróleo contribuye a un aumento de la prostitución.  La policía arresta a las prostitutas pero permite que sus clientes se marchen libremente.   

   Aunque la Constitución contempla la igualdad de derechos, la mujer ejerce un rol tradicional, especialmente en la agricultura. La poligamia, que está muy extendida, contribuye al papel secundario de las mujeres, que tienen posibilidades educativas muy limitadas.   

   No hay discriminación contra mujeres a la hora de heredar o en las leyes sobre  la familia; sin embargo, en las culturas fang, ndowe y bisio, domina la práctica del primogénito.  Dado que las mujeres pasan a ser miembros de la familia de su marido después del matrimonio, generalmente no poseen derechos sobre la herencia.  Cuando el marido muere, la viuda permanece con la familia de su marido en una posición marginada, o devuelve la dote y se marcha sin nada.   

   En un 90 por ciento de las mujeres, exceptuando a las pertenecientes de la etnia Bubi,  la tradición dicta que si se disuelve un matrimonio, la esposa (o su padre o hermano) debe devolver la dote dada por la familia del novio a la hora de producirse la unión.  La tradición también dicta que si la familia de una muchacha acepta una dote de un hombre, debe casarse con él, sin que importen sus deseos.  Si no se lleva a cabo dicha unión, la tradición obliga a la familia a devolver la dote, y no hacerlo puede dar lugar al encarcelamiento de la novia o de un miembro de su familia.  La ley protege a las mujeres contra el encarcelamiento por no compensar la dote después del divorcio; sin embargo, en la práctica, muchas mujeres divorciadas debieron hacer frente a una fuerte presión por parte de la familia del marido.  Si una unión se disuelve, el marido recibe automáticamente la custodia de todos los hijos  nacidos después de la unión, mientras que la esposa mantiene la custodia de todos los que pudiera haber tenido antes.   

   Según la ley, las mujeres tienen derecho a comprar y vender mercancías; sin embargo, en la práctica, la sociedad machista permite a muy pocas mujeres acceder a fondos suficientes para comprar un pequeño terreno o un hogar modesto.   

Los niños  

   El Gobierno presta muy poca atención a los derechos  al bienestar de los niños y tiene pocas políticas relacionadas con esta área de los derechos humanos.  En septiembre, el parlamento aprobó una ley contra el tráfico de personas, centrada casi exclusivamente en el tráfico infantil; sin embargo, no se legisló ninguna otra medida para el bienestar de los niños.   

   La educación es obligatoria a través de la escuela primaria, pero la ley no se hace cumplir.  En la práctica, se espera que los muchachos completen su educación con otros 7 años en la escuela secundaria o que acaben un programa del estudio vocacional que sigue a la educación primaria.  Para las niñas, el embarazo y la obligación de realizar el trabajo agrícola u otro hacen imposible alcanzar este tipo de educación.  Muchas familias rurales no pueden afrontar los gastos escolares y de libros para los niños de más de 10 años de edad.  Un informe de UNICEF observó que la asistencia a la escuela primaria en el periodo entre 1992 y 2002 era de un 60 por ciento de niños y un 61 por ciento para las niñas; sin embargo, la matriculación en la escuela secundaria era mucho más baja, particularmente entre  las niñas.  De 1997 a 2000, la tasa de matriculación en la escuela secundaria era del 43 por ciento de niños y del 19 por ciento de niñas.  Las mujeres tienen, en términos generales,  una quinta parte del nivel de enseñanza de los hombres.  Durante el año, se abrieron nuevas escuelas; sin embargo, carecían de materiales básicos, tales como libros y pupitres.  El Gobierno cooperó con un gobierno extranjero para proporcionar libros de textos a todas las escuelas.  Los profesores podían ser asignados por el Gobierno y a menudo carecían de cualquiertipo de experiencia.  Los niños tienen una salud precaria y una alta tasa de mortalidad.  El presupuesto público del 2005, aprobado por el Parlamento en septiembre, designa mayores gastos destinados a la educación.   

   La prostitución infantil existe pero no está muy extendida.  El trafico de niños, aún así continua siendo un problema (véase sección 5, tráfico de personas).  

   Según un estudio de UNICEF del 2001 sobre el trabajo infantil, la información más reciente disponible, el trabajo infantil se centra en el desempeño de actividades de mano de obra, son peones y vendedores en el mercado de los negocios familiares (véase la sección 6.d.).  Además, durante el año, vieron la luz informes sin confirmar sobre niños de otros países obligados a trabajar como vendedores en el mercado por personas que no eran familiares suyos y que no tenían acceso a ningún educación.